Tegucigalpa, Honduras.-  Este domingo, el arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, pronunciando la homilía correspondiente al primer domingo del Adviento, recordó que “El Señor nos enseñará los caminos”, marcando el inicio de un nuevo tiempo litúrgico lleno de reflexión, espera y preparación para la Navidad.

El Adviento, explicó el también presidente de la Conferencia Episcopal de Honduras, es un período que combina profunda humanidad y cercanía con lo divino, invitando a los fieles a abrir sus corazones a la esperanza y la renovación espiritual.

Durante su mensaje, el arzobispo citó el capítulo segundo del profeta Isaías, describiéndolo como un “mini proyecto de fraternidad humana”. Resaltó que en el Reino que Cristo inaugura, “las espadas de la división se convertirán en arados de trabajo y solidaridad”, recordando que la guía del Señor es fundamental para alcanzar la paz y la unidad entre los pueblos.

Nácher también enfatizó la relevancia de la carta a los romanos, instando a los creyentes a “despertar del sueño” del conformismo y prepararse espiritualmente para la llegada del Salvador: “Despojémonos de las obras de las tinieblas y revistámonos de las armas de la luz”.

En su reflexión sobre el capítulo 24 del evangelio de Mateo, el arzobispo señaló que los discípulos están llamados a estar siempre preparados, siguiendo la voz de Dios y evitando la manipulación de su palabra. Recordó la figura de Noé y cómo, a través de Jesús, la humanidad tiene una nueva oportunidad de redención. El Niño Dios será nuevo Adán, nuevo Noé y nuevo Moisés, trayendo consigo la promesa de un hombre renovado y una patria espiritual nueva.

El tiempo de Adviento invita a mirar al futuro con fe, al pasado con gratitud y al presente con firmeza, sin aferrarse a falsas seguridades, sino guiados por el Espíritu Santo hacia la luz y la esperanza.

Finalmente, el arzobispo resaltó el ejemplo de María y José, la familia santa, recordando que la humanidad también debe ponerse en camino hacia la Paz y la Justicia que brota de lo alto. “No busquemos caminos viejos; dejemos que sea el Señor quien nos muestre sendas nuevas”, concluyó. Redacción Ruth Corrales.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!