Tegucigalpa, Honduras.- La exministra de Salud, Elsa Palau, lanzó una advertencia directa sobre la crisis hospitalaria que golpea al Hospital Escuela, centro médico vital del país que enfrenta una presión asistencial sin precedentes. La falta de insumos médicos, equipo especializado e inversión pública suficiente ha llevado al principal hospital capitalino a un punto crítico que despierta alarma nacional. El panorama no solo refleja saturación, también evidencia fallas estructurales acumuladas durante años.
Palau explicó que el hospital fue concebido para una población mucho menor a la actual. El crecimiento urbano desbordó toda proyección inicial, provocando salas repletas, emergencias sin capacidad de respuesta inmediata, personal bajo tensión constante. Este escenario genera una cadena de riesgos que impacta directamente la calidad de atención para miles de pacientes que dependen del sistema público.
“La emergencia recibe más casos de los previstos en su diseño original, situación que ejerce presión extrema sobre recursos humanos, logística clínica e infraestructura”, expuso la exfuncionaria. Sus palabras abren debate urgente sobre la sostenibilidad del sistema sanitario ante una demanda que supera límites técnicos.
Entre los factores señalados destacan administraciones deficientes, escasa fiscalización, además de un presupuesto que no responde a la realidad epidemiológica actual. Esta combinación profundiza una emergencia estructural que no se resuelve con medidas temporales, sino con planificación estratégica de largo alcance.
Palau planteó como medida inmediata la optimización del triaje hospitalario, mecanismo que clasifica pacientes según gravedad. Sistemas con códigos priorizan estados críticos sobre casos leves, criterio clínico que reduce mortalidad en contextos de saturación. Sin este filtro riguroso, la atención por orden de llegada aumenta riesgos, retrasa intervenciones vitales.
Otro punto clave recae en el fortalecimiento de clínicas periféricas, dotación de rayos X, ultrasonido, medicamentos, personal capacitado. Si estos centros resuelven patologías básicas, disminuirían traslados hacia el Hospital Escuela, liberando capacidad para cuadros complejos.
También subrayó la urgencia de mejorar comunicación médica entre redes asistenciales. Procesos eficientes de referencia, contrarreferencia permiten continuidad clínica, reducen errores, optimizan recursos en toda la red sanitaria.
Un dato revelador expuesto por Palau refleja magnitud del problema: el área de emergencias de Medicina Interna opera con más ventiladores activos que la propia unidad de cuidados intensivos para adultos. Este hecho ilustra improvisación operativa producto de la saturación constante. La crisis del Hospital Escuela no es un tema aislado; representa el pulso real del sistema sanitario nacional. Redacción Wendoly V.V.
