Tegucigalpa, Honduras.- El histórico caso de Ramón Matta Ballesteros, primer hondureño extraditado a Estados Unidos, llegó a su fin este miércoles con su fallecimiento a los 80 años en una cárcel de alta seguridad norteamericana, tras cumplir cerca de 37 años de prisión. Su historia marcó un hito en la relación judicial entre Honduras y Estados Unidos, y su nombre permaneció ligado a los ecos del crimen organizado durante décadas.
Según confirmó su familia, su salud había decaído significativamente en los últimos años. En declaraciones recientes, su abogado Marlon Duarte recordó que en mayo pasado lo encontró en condiciones críticas: “Cuando lo vi, lo vi bastante mal. Ha estado en una situación precaria en su celda, sin acceso oportuno a medicamentos ni atención médica adecuada. Es un milagro que aún esté con vida”, señaló.
El impacto de su fallecimiento se extiende más allá de los muros penitenciarios. Duarte explicó que la familia se encuentra en un estado de profunda tristeza y que aún se definirán los pasos para su posible repatriación: “En este momento la familia está destrozada, no sabemos hasta el momento cómo se hará el trámite de su repatriación, eso estaremos viendo en las próximas horas”, agregó a Proceso Digital.
La figura de Matta Ballesteros, considerada icónica en los archivos de la justicia hondureña y estadounidense, simboliza las complejidades de los procesos de extradición y el largo alcance del sistema penitenciario internacional. Su muerte marca un capítulo final en un caso que durante décadas fue seguido de cerca por medios de comunicación, investigadores y la sociedad civil, dejando una huella imborrable en la memoria colectiva de Honduras y la región. Redacción Ruth Corrales.
