Tegucigalpa, Honduras.- El bolsillo de miles de hogares recibe un golpe directo: el gas LPG doméstico registra un alza inmediata de precio justo al iniciar la nueva etapa gubernamental. El ajuste no solo modifica cifras en vitrinas comerciales; transforma la rutina de cocina, venta de comida popular, economía diaria en la capital. La escena es clara: familias revisan gastos, microemprendedores recalculan costos, el consumo básico entra en zona de tensión.

En su segundo día al frente del Ejecutivo, la gestión del presidente Nasry Asfura enfrenta el primer impacto social visible tras concluir el subsidio estatal al GLP, vigente hasta el 26 de enero de 2026. Desde esta semana, comercios capitalinos ofrecen el cilindro de 25 libras cerca de 271 lempiras, cifra superior al rango subsidiado previo, ubicado entre 238-240 lempiras. La variación ronda los 30 lempiras adicionales, un salto que repercute de forma directa en sectores con márgenes reducidos.

Fuentes del rubro energético señalan que el nuevo valor responde al costo real del mercado internacional junto a factores logísticos internos. Hasta ahora no existe anuncio oficial sobre medida compensatoria, lo cual incrementa la incertidumbre entre consumidores. Este contexto coloca al precio del gas como tema central de conversación pública, con fuerte potencial de debate digital.

En calles, colonias, barrios comerciales, el efecto se siente de inmediato. Dueños de puestos de baleadas, frituras, anafes urbanos, afirman que el costo operativo aumenta sin margen de absorción total. “El gas resulta esencial; con este incremento, el gasto diario sube de forma marcada. Parte del ajuste deberá reflejarse en el valor final al cliente”, expresó un comerciante del centro capitalino. La cadena es simple: si sube el insumo básico, sube el plato popular.

Especialistas advierten que el encarecimiento del GLP doméstico puede generar presión en la inflación de alimentos preparados, sector clave dentro de la economía informal urbana. Cuando el gas se encarece, el efecto no queda en la cocina del hogar; alcanza comedores, ventas ambulantes, cafeterías pequeñas, dinamizando un círculo de ajuste constante. El fenómeno coincide con percepción extendida de que el dinero rinde menos frente a necesidades esenciales.

La ausencia de pronunciamiento oficial mantiene la expectativa en alto. Analistas estiman que cualquier decisión futura sobre subsidio, apoyo focalizado o esquema de alivio marcará la narrativa económica de las próximas semanas. El tema conecta con emociones profundas: seguridad alimentaria, estabilidad familiar, sostenibilidad de pequeños negocios. Redacción Laura Valladares.

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