Tegucigalpa, Honduras.- Finanzas alerta sobre $3,200 millones en préstamos sin ejecutar y costo millonario por retrasos, Honduras enfrenta un desafío financiero sin precedentes. El ministro de Finanzas, Emilio Hércules, reveló que más de 3,200 millones de dólares en préstamos vigentes permanecen sin ejecutar, un efecto directo de la baja capacidad de ejecución presupuestaria en años anteriores. Este retraso no solo afecta proyectos estratégicos, sino que también genera un costo adicional significativo para el Estado, aumentando la presión sobre las finanzas públicas.

Según Hércules, históricamente el techo de endeudamiento del país oscilaba entre 350 y 600 millones de dólares anuales con organismos multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). No obstante, la deuda contratada en 2023 alcanzó 1,500 millones de dólares, mientras que en 2024 y 2025 se situó cerca de 2,000 millones anuales. A pesar de estos montos, la ejecución efectiva se mantuvo baja, dejando fondos comprometidos sin desembolsar por incumplimientos técnicos y metas de los organismos financieros.

El ministro explicó que los fondos no desembolsados generan un cargo anual aproximado del 0.2%, traduciéndose en cientos de millones de lempiras desperdiciados mientras esperan aprobación de las unidades ejecutoras. “No solo no ejecutamos los recursos, sino que además pagamos comisiones por retrasos internos”, enfatizó Hércules.

Ante esta situación, el gobierno analiza reorientar ciertos préstamos próximos a vencer para evitar pérdidas, reforzando la disciplina fiscal y optimizando la gestión de las unidades ejecutoras. El titular aseguró que Honduras sigue siendo atractiva para financiamiento internacional, gracias a su historial de buen pagador, pero subrayó la necesidad de agilizar la aplicación de la nueva Ley de Contratación del Estado para acelerar inversiones y reducir costos innecesarios.

Hércules destacó que el nuevo gobierno deberá mantener cautela en nuevas obligaciones, limitando la capacidad de endeudamiento a aproximadamente 400 millones de dólares según destino de fondos y condiciones del mercado. El enfoque será exclusivamente para inversión estratégica, evitando que la deuda financie gasto corriente.

Esta alerta busca generar un cambio estructural en la gestión financiera, optimizando recursos, acelerando proyectos estratégicos y protegiendo la estabilidad económica del país, mientras se fortalece la confianza de organismos internacionales y mercados. La combinación de planificación fiscal, agilidad administrativa y disciplina en la ejecución de proyectos será crucial para evitar más pérdidas millonarias y garantizar un crecimiento sostenible en los próximos años. Redacción Laura V.V. 

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