Tegucigalpa, Honduras.- La Secretaría de Finanzas consolida un paso estratégico tras una reunión de alto nivel con la cúpula castrense, abriendo una etapa de coordinación institucional con impacto directo en la seguridad nacional, la soberanía así como la capacidad operativa del Estado. El encuentro no solo marca una agenda técnica, también envía un mensaje político de estabilidad en medio de desafíos económicos que demandan decisiones firmes.
El titular de Finanzas, Emilio Hécules, acompañado por los viceministros Liliam Rivera así como Roberto Chong, sostuvo diálogo con el General Héctor Benjamín Valerio, jefe del Estado Mayor Conjunto, con foco en prioridades presupuestarias consideradas esenciales para el funcionamiento logístico de las Fuerzas Armadas de Honduras. La cita se desarrolló en un ambiente de planificación estratégica, donde cada partida financiera fue analizada con visión de sostenibilidad.
Hécules subrayó la relevancia de fortalecer la estructura operativa castrense para garantizar la defensa de la Constitución, la protección de la soberanía territorial además del apoyo en tareas de interés nacional como la protección forestal, gestión ante emergencias, respaldo a instituciones civiles. El mensaje central giró en torno a la necesidad de recursos suficientes, ejecutados con eficiencia, transparencia, visión de largo plazo.
La mesa técnica abordó el presupuesto militar como eje de alta prioridad dentro del marco económico nacional. Según fuentes cercanas al proceso, la intención es optimizar renglones financieros clave para asegurar movilidad, equipamiento, capacidad de respuesta ante contingencias internas o externas. Este enfoque coloca a la planificación fiscal como herramienta directa para la estabilidad institucional.
Analistas consideran que esta articulación entre Finanzas así como la estructura de defensa refleja una lectura realista del contexto regional, donde los Estados buscan robustecer su infraestructura operativa sin descuidar equilibrio macroeconómico. El diálogo, más allá de cifras, apunta a una arquitectura de gobernanza que combine orden fiscal, seguridad jurídica, proyección estratégica.
El impacto de esta coordinación podría sentirse en múltiples niveles: protección territorial, respuesta ante desastres, respaldo a operaciones de control ambiental, fortalecimiento del aparato estatal. Para la ciudadanía, el mensaje es claro: se construye una base financiera orientada a la defensa integral del país, bajo un esquema de planificación que privilegia responsabilidad, previsión, estabilidad. Redacción Wendoly V.V.
