Tegucigalpa, Honduras.- En un momento clave para la institucionalidad del país, el fiscal general Johel Zelaya lanzó un mensaje directo al poder político: tiene el valor, la serenidad y la determinación para enfrentar cualquier escenario, incluso un eventual juicio político impulsado desde el Congreso, tras la llegada de un nuevo gobierno.
Con un tono firme, Zelaya aseguró que su gestión al frente del Ministerio Público se ha conducido con apego a la ley, sin retrocesos ni temores. “Las cosas las hemos hecho bien, sabemos cuáles son los requisitos para que se lleve a cabo un juicio político, y tengan la plena seguridad que siempre estaré con la misma serenidad con la que entré el primer día al Ministerio Público. No tengo por qué retroceder ante amenazas”, expresó ante medios nacionales.
El titular del ente fiscalizador subrayó que está preparado para concluir su mandato en febrero de 2029 o antes, si la clase política así lo decide. Sin embargo, dejó claro que su permanencia no es personal, sino institucional. “Valor no me falta para enfrentar a quien sea y como sea. No peleo por un puesto, peleo por un tema de país, por la credibilidad de la justicia y por la convicción con la que hemos trabajado”, afirmó.
Uno de los puntos más contundentes de su pronunciamiento fue su rechazo frontal a las recomendaciones políticas para colocar personal dentro del Ministerio Público. Zelaya advirtió que permitir injerencias sería un grave retroceso. “Sería nefasto que los políticos metan a sus recomendados. No lo voy a aceptar. En cada cambio de gobierno estamos acostumbrados a ver cómo se levantan banderas políticas dentro de instituciones autónomas, y eso daña la democracia”, sentenció.
El fiscal también abordó la narrativa de supuesta persecución política, aclarando que la justicia no tiene color partidario. Recalcó que su despacho actúa con base en pruebas y procesos legales, no por presión mediática o intereses externos. “Por mucha percepción que algunos quieran dar, aquí no hay persecución. La justicia debe ser objetiva. Respeto a la prensa porque es auditora de la función pública, y cuando actúa con objetividad merece el más alto respeto”, sostuvo.
Las declaraciones de Johel Zelaya llegan en un contexto donde la confianza ciudadana, la autonomía institucional y el futuro del sistema judicial hondureño vuelven al centro del debate nacional. Su mensaje no solo busca blindar su cargo, sino activar una conversación más profunda: ¿está Honduras preparada para defender una justicia sin presiones políticas?
El pulso apenas comienza, y la respuesta del poder político podría marcar un antes y un después en la relación entre el Estado, la legalidad y la voluntad popular. Redacción Wendoly V.V.
