Cuando Floyd Mayweather colgó los guantes con un impecable 50-0, parecía que el negocio había terminado. La realidad fue distinta. Su retiro se convirtió en una empresa donde las bolsas millonarias, las exhibiciones y los contratos pasaron a ocupar el lugar que antes tenían los campeonatos mundiales. Cada regreso dejó más preguntas que respuestas, muchas de ellas amenazando con terminar en los juzgados. Ahora, un nuevo plan pretende resolver varios conflictos de una sola vez y colocar nuevamente al “Money” en el centro de la conversación.
De acuerdo con un reporte de BoxingScene, existe una estrategia diseñada para que Mayweather cumpla con los compromisos pendientes que mantiene con distintas empresas promotoras y, al mismo tiempo, allane el camino hacia una de las revanchas más esperadas del boxeo moderno frente a Manny Pacquiao.
¿Cómo es el ambicioso plan de Mayweather?
El plan está trazado para cumplir con la exhibición contra el kickboxer griego Mike Zambidis durante este verano. Después llegaría el combate de exhibición frente al excampeón mundial de peso completo Mike Tyson, acompañado por otra pelea de exhibición protagonizada por Pacquiao ante un rival todavía sin definir. Esa doble cartelera podría celebrarse entre finales de septiembre y principios de octubre, con Miami y Dallas como las sedes mejor posicionadas.
Si todo ocurre conforme a lo planeado, el verdadero premio aparecería unos meses después. El objetivo final es organizar la tan esperada revancha profesional entre Mayweather y Pacquiao el 29 de enero, con el MGM Grand de Las Vegas como escenario favorito y Netflix como plataforma de transmisión. Sería el segundo capítulo del combate que en 2015 rompió todos los récords económicos del boxeo y que todavía conserva el estatus de la pelea más lucrativa de la historia.
El proyecto busca apagar un incendio legal
Mayweather canceló la exhibición que tenía prevista para el 27 de junio contra Zambidis después de que la empresa CSI Sports Events presentara una demanda federal en Nueva York. La promotora sostiene que entregó al estadounidense un anticipo de 4.65 millones de dólares relacionado con la pelea de exhibición ante Tyson y acusa al excampeón de incumplir el contrato al priorizar otro evento.
Debido a esto, DAZN decidió retirarse del acuerdo de transmisión mientras persistiera el litigio. El distribuidor de boletos también suspendió las ventas y la función terminó por derrumbarse antes de que sonara la primera campana.
Según funcionarios citados por BoxingScene, las partes trabajan ahora en una solución que permita realizar primero la exhibición con Zambidis a través de la aplicación de CSI Sports Events. Ese movimiento serviría para destrabar el conflicto financiero y dejar el camino libre hacia los siguientes compromisos.
“Eso resolvería todo”, aseguró uno de los funcionarios involucrados en las negociaciones al medio especializado, en referencia a las diferencias económicas que mantienen enfrentadas a ambas partes.
El nombre de Pacquiao aparece como pieza fundamental dentro del rompecabezas. El filipino, de 47 años, nunca ocultó su deseo de obtener una segunda oportunidad frente al único rival que logró derrotarlo en el combate más importante de su carrera comercial. En 2015 perdió por decisión unánime ante Mayweather en una pelea que generó críticas por el escaso intercambio de golpes y que dejó la sensación de haber llegado demasiado tarde.
Desde entonces, la revancha ha sido una promesa recurrente. Pacquiao todavía demuestra que puede competir. El año pasado empató frente al entonces campeón mundial welter del Consejo Mundial de Boxeo, Mario Barrios, y mantiene aspiraciones de regresar a una pelea de campeonato. Incluso ocupa el cuarto lugar del ranking de la Organización Mundial de Boxeo y podría recibir autorización para enfrentar al invicto Devin Haney, siempre que el organismo apruebe el combate.
Ese detalle representa el principal obstáculo para el calendario diseñado.
Si Pacquiao concreta primero una pelea profesional, las fechas tendrían que modificarse. El propio filipino confirmó a BoxingScene que volverá a Los Ángeles alrededor del 1 de agosto para reiniciar su preparación, mientras permanece atento a la negociación entre Haney y el retador Keyshawn Davis.
En el universo de Mayweather, sin embargo, los calendarios rara vez permanecen intactos. Durante años, el estadounidense ha demostrado que entiende el boxeo como pocos dentro y fuera del cuadrilátero. Sabe construir expectativa, convertir una conferencia de prensa en un espectáculo y transformar cualquier rumor en millones de dólares. También ha aprendido que los contratos pueden convertirse en su rival más complicado.
El nombre de Pacquiao aparece como pieza fundamental dentro del rompecabezas. El filipino, de 47 años, nunca ocultó su deseo de obtener una segunda oportunidad frente al único rival que logró derrotarlo en el combate más importante de su carrera comercial. En 2015 perdió por decisión unánime ante Mayweather en una pelea que generó críticas por el escaso intercambio de golpes y que dejó la sensación de haber llegado demasiado tarde.
Desde entonces, la revancha ha sido una promesa recurrente. Pacquiao todavía demuestra que puede competir. El año pasado empató frente al entonces campeón mundial welter del Consejo Mundial de Boxeo, Mario Barrios, y mantiene aspiraciones de regresar a una pelea de campeonato. Incluso ocupa el cuarto lugar del ranking de la Organización Mundial de Boxeo y podría recibir autorización para enfrentar al invicto Devin Haney, siempre que el organismo apruebe el combate.
Ese detalle representa el principal obstáculo para el calendario diseñado.
Si Pacquiao concreta primero una pelea profesional, las fechas tendrían que modificarse. El propio filipino confirmó a BoxingScene que volverá a Los Ángeles alrededor del 1 de agosto para reiniciar su preparación, mientras permanece atento a la negociación entre Haney y el retador Keyshawn Davis.
En el universo de Mayweather, sin embargo, los calendarios rara vez permanecen intactos. Durante años, el estadounidense ha demostrado que entiende el boxeo como pocos dentro y fuera del cuadrilátero. Sabe construir expectativa, convertir una conferencia de prensa en un espectáculo y transformar cualquier rumor en millones de dólares. También ha aprendido que los contratos pueden convertirse en su rival más complicado.
