Francis Cabrera pone deuda privada al centro de reforma ENEEFrancis Cabrera pone deuda privada al centro de reforma ENEE

Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La discusión sobre el futuro de la ENEE entró en una zona de mayor tensión política luego que el diputado liberal Francis Cabrera planteara que la recuperación de más de 20 mil millones de lempiras adeudados por la empresa privada podría convertirse en una salida financiera para fortalecer a la estatal energética.

El señalamiento instala una lectura directa y explosiva: Honduras no puede hablar seriamente de rescatar el sistema eléctrico si antes no enfrenta a los grandes deudores. En medio de una crisis que golpea la economía nacional, la competitividad y el bolsillo de la población, Cabrera colocó sobre la mesa un punto que incomoda al poder: cobrar lo pendiente antes de cargar nuevas decisiones sobre el Estado.

El congresista afirmó que con esos recursos se podría repotenciar la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, mejorar su condición financiera y abrir un proceso de reforma con mayor legitimidad. Su posición apunta a que cualquier cambio debe estar acompañado de garantías claras para evitar la privatización de la estatal.

La advertencia surge en un momento en el que la ENEE vuelve a estar en el centro de la conversación pública. La empresa estatal enfrenta presiones históricas, cuestionamientos por su manejo financiero, exigencias de modernización y una fuerte preocupación ciudadana ante la posibilidad de que una reforma mal diseñada termine debilitando aún más el control público del sistema energético.

Cabrera sostuvo que la gran empresa debe honrar sus obligaciones con la ENEE y que el Congreso Nacional debe exigir un plan con metas concretas a seis, doce y veinticuatro meses. Para el diputado, la reforma no puede avanzar únicamente con promesas generales, sino con proyecciones medibles sobre sus efectos reales en el sistema eléctrico hondureño.

El planteamiento golpea una fibra sensible del debate nacional. Durante años, la ciudadanía ha escuchado discursos sobre pérdidas, déficit, ajustes, contratos, mora y rescates financieros, pero pocas veces observa acciones contundentes contra los sectores con mayor capacidad económica. Esa brecha alimenta la percepción de que las crisis públicas terminan pagándolas siempre los mismos: los usuarios.

La postura del diputado liberal también marca distancia frente a cualquier narrativa que presente la privatización como una solución inevitable. Cabrera insistió en que la problemática energética debe resolverse sin vender la estatal, sin comprometer bienes del Estado y sin permitir que la deuda pendiente quede fuera de la conversación.

En términos políticos, su mensaje introduce presión sobre el Ejecutivo, el Congreso Nacional y los sectores empresariales involucrados. Si la deuda privada supera los 20 mil millones de lempiras, el país necesita saber quién debe, cuánto debe, desde cuándo debe y qué acciones se tomarán para recuperar esos fondos.

La reforma energética, bajo ese enfoque, no puede limitarse a modificar estructuras legales. Debe convertirse en una prueba de autoridad institucional. Cobrar lo adeudado, ordenar las finanzas, transparentar los plazos y proteger el patrimonio público son condiciones mínimas para que cualquier cambio tenga credibilidad ante la población.

Cabrera reconoció que la ENEE necesita ser más competitiva y lograr mejores precios, pero remarcó que esa meta no debe confundirse con entregar la empresa ni con dejar impunes obligaciones financieras acumuladas. La prioridad, según su lectura, debe ser recuperar recursos, estabilizar la estatal y garantizar que el proceso no esconda intereses ajenos al bien público.

El debate apenas comienza, pero ya tiene un punto de quiebre: si se habla de reforma, también debe hablarse de cobro. Si se exige sacrificio al país, también debe exigirse responsabilidad a los grandes deudores. Si se defiende la ENEE, la defensa debe empezar por recuperar el dinero que le pertenece.

La crisis energética hondureña necesita decisiones firmes, no discursos cómodos. Y mientras la deuda privada siga sobre la mesa, cualquier reforma que la ignore quedará expuesta al juicio ciudadano. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

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