Tegucigalpa, Honduras.- Una posible afectación al Estatus de Protección Temporal (TPS) para hondureños en Estados Unidos, sumada al incremento de deportaciones, podría provocar una reducción cercana a 240 millones de dólares en el flujo de remesas hacia Honduras, según advirtió el coordinador del Observatorio de Migraciones Internacionales de Honduras (OMIH), César Castillo.

El especialista alertó que este escenario tendría efectos directos sobre una de las principales fuentes de ingresos de divisas del país, considerando que las remesas mantienen un peso determinante dentro del comportamiento económico nacional.

Castillo recordó que, según el último registro del Banco Central de Honduras (BCH), las remesas alcanzaron el año anterior más de 11 mil 900 millones de dólares, una cifra equivalente aproximadamente al 30 % del Producto Interno Bruto (PIB).

De acuerdo con el análisis del coordinador del OMIH, el crecimiento observado en las remesas durante el último año estuvo influenciado por la incertidumbre migratoria que enfrentan miles de hondureños en territorio estadounidense.

Muchas personas enviaron mayores cantidades por temor a perder sus bienes, enfrentar restricciones económicas o ser deportadas sin posibilidades de regresar con recursos”, explicó.

Asimismo, señaló que quienes actualmente están protegidos bajo el TPS mantienen una participación económica significativa tanto en Estados Unidos como en Honduras, debido al volumen de recursos que envían regularmente a sus familias.

Las estimaciones indican que una reducción sustancial de los envíos provenientes de este grupo podría representar una caída aproximada de 240 millones de dólares, afectando directamente el consumo interno, la actividad comercial local y la estabilidad financiera de miles de hogares.

Castillo también destacó que entre los más de 1.4 millones de hondureños residentes en Estados Unidos, una porción importante permanece bajo condiciones migratorias irregulares, situación que incrementa el nivel de vulnerabilidad frente a eventuales medidas de deportación.

Más allá del impacto financiero, advirtió sobre consecuencias sociales profundas.

Muchas de estas personas emigraron siendo jóvenes, hoy son adultos que llevan entre 20 y 25 años viviendo en Estados Unidos, construyeron sus vidas allá y ya no mantienen vínculos familiares cercanos en Honduras”, expresó.

El coordinador concluyó que, conforme aumenten las deportaciones, el país podría experimentar una desaceleración progresiva en el ingreso de remesas, generando presión económica, social y psicológica tanto para las familias receptoras como para quienes regresen al territorio nacional.

La evolución de las políticas migratorias estadounidenses podría convertirse en uno de los factores más determinantes para el desempeño económico de Honduras durante los próximos meses. Redacción Laura V

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