Tegucigalpa, Honduras.- Honduras registra el nivel de extorsión más alto de Centroamérica, con una puntuación de 9,0 sobre 10, la cifra más grave medida en toda la subregión. El dato forma parte del Índice Global de Crimen Organizado 2025, elaborado por la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC), organización internacional dedicada al análisis del crimen organizado, que evaluó a 193 países y ubicó al país en el puesto 13 del ranking mundial de criminalidad.

El informe describe un panorama regional donde la presión del crimen organizado crece más rápido que la capacidad de los Estados para contenerlo. Honduras, Panamá y Guatemala concentran los indicadores más preocupantes en Centroamérica, mientras Costa Rica muestra la resiliencia institucional comparativamente más sólida del bloque continental.

La vigencia del diagnóstico divulgado en noviembre de 2025, se refleja en hechos recientes. El 6 de octubre de este año, el director de la Policía Nacional de Honduras, Rigoberto Oseguera Mass, atribuyó a una estructura criminal la masacre de tres hombres en Quimistán, Santa Bárbara, un municipio fronterizo con Guatemala, según declaraciones al canal HCH Noticias.

Fue la masacre número 26 del año en el país, con un saldo acumulado de más de 100 muertos.

Honduras lidera la extorsión y la penetración estatal del crimen

Honduras obtiene una puntuación global de 7.10 en el Índice, con actores criminales en 8.10 y una resiliencia de apenas 3.92. Los grupos mafiosos y los actores integrados en el Estado alcanzan 8.5 cada uno, según la GI-TOC.

La puntuación de 9.0 en extorsión, la más alta del bloque, responde a la expansión de pandillas y redes locales que cobran cuotas a comercios y transporte sin que el Estado logre contenerlas de forma sostenida.

Esa combinación de estructuras criminales territoriales con capacidad institucional débil explica por qué Honduras concentra el mayor nivel de ese delito en Centroamérica.

Oseguera Mass señaló en HCH Noticias que en la zona fronteriza con Guatemala operan estructuras criminales identificadas por la Policía desde hace tiempo.

El 19 de septiembre de 2026,el Consejo Nacional de Seguridad, a través del presidente del Congreso, Tomás Zambrano, y el gobierno del presidente Nasry Asfura, declaró como organizaciones terroristas a tres grupos criminales que operan en el país (sin revelar los nombres específicos para no entorpecer operativos).

Panamá ocupa el puesto 21 mundial con 6.93 puntos, pese a una leve baja de 0.05 desde la edición de 2023. Su mercado de cocaína llega a 8.5 y el sector privado como actor criminal marca 8.0, el valor más alto registrado en esa categoría dentro de la subregión.

Guatemala, en el puesto 25, subió 0.17 puntos hasta 6.77. La extorsión se ubica en 8.5 y los actores integrados en el Estado y los extranjeros empatan en 8.0, lo que el Índice interpreta como un entorno donde conviven múltiples estructuras criminales que se refuerzan entre sí.

Estados Unidos intensifica operaciones militares en la región

El contexto regional se agravó en los últimos meses con la ofensiva militar de Estados Unidos contra embarcaciones sospechosas de narcotráfico en el Caribe y el Pacífico oriental.

El 4 de octubre, un ataque del Comando Sur estadounidense contra una lancha rápida dejó cuatro muertos y elevó a al menos 235 el número de víctimas en 70 operativos desde septiembre de 2025, según el conteo de Associated Press, agencia de noticias estadounidense.

El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, afirmó en agosto, durante una visita a Panamá, que Colombia, Guatemala y Honduras habían aceptado que fuerzas de Estados Unidos participen en operaciones contra grupos criminales en su territorio.

El gobierno de Guatemala rechazó esa versión: el presidente Bernardo Arévalo sostuvo en mayo que no existe ningún acuerdo y que solo el Congreso guatemalteco puede autorizar la presencia de tropas extranjeras.

Ese despliegue confirma el diagnóstico del Índice sobre Centroamérica como corredor clave del narcotráfico mundial. La región promedia 7.94 en el mercado de cocaína, solo detrás de América del Sur, con 8.42. Panamá y Honduras marcan 8.5, los puntajes más altos del bloque centroamericano.

Costa Rica crece en criminalidad pese a su mejor resiliencia

Costa Rica ocupa el puesto 58 mundial con 5.90 puntos, pero registra el mayor incremento regional desde 2023: +0.37. Su resiliencia de 5.63 es la más alta entre los países centroamericanos continentales y explica por qué, pese al aumento, el país conserva mejor capacidad de respuesta institucional que sus vecinos.

El país destaca en delitos cibernéticos, con 7.5, la cifra más elevada de la subregión en ese rubro. El Índice también le asigna 8.0 en cocaína y 8.0 en grupos de tipo mafioso como actor criminal. Un decomiso reciente de 550 kilos de cocaína en un cilindro de hierro, en la frontera norte del país, ilustra la vigencia de esa ruta.

Nicaragua presenta un cuadro distinto. Su criminalidad llega a 5.73, pero la resiliencia cae a 2.00, una de las más bajas del planeta. Los actores integrados en el Estado alcanzan 9.0, el dato más grave del país según el informe.

La GI-TOC vincula ese deterioro con el debilitamiento de la cooperación internacional nicaragüense, que bajó de 2.5 en 2021 a 2.0 en 2025. El documento menciona explícitamente la salida de Nicaragua de la Organización de los Estados Americanos en noviembre de 2023 como ejemplo de esa fragmentación.

El Salvador y Belice mantienen debilidades estructurales

El Salvador registra la mayor caída regional de criminalidad: -0.47 desde 2023, hasta ubicarse en 5.45 puntos, puesto 77 mundial. La extorsión bajó a 5.0, pero los actores integrados en el Estado permanecen en 7.5.

El Índice advierte que la disminución cuantitativa no equivale a ausencia de amenazas. El país conserva puntajes relevantes en trata de personas (7.5), cocaína (7.5) y tráfico de armas (6.5), mientras su resiliencia judicial apenas llega a 2.0.

Belice cierra la tabla regional con 4.97 puntos, puesto 103 mundial. Su perfil combina tráfico de personas (6.5), delitos financieros (6.0) y delitos contra la fauna (6.0), con una integridad territorial de apenas 2.0 que lo expone a flujos ilícitos transfronterizos.

La extorsión y los delitos financieros definen el norte regional

El Índice detecta que, mientras la extorsión golpea con más fuerza a Honduras y Guatemala, los delitos financieros avanzan en toda la subregión con un promedio de 6.50. Panamá y Honduras comparten el puntaje más alto en ese mercado, con 7.5 cada uno.

La ciberdelincuencia también gana terreno, con una media regional de 5.94. Costa Rica lidera ese indicador, seguida de Honduras y El Salvador, ambos en 6.5.

El informe atribuye esta expansión a la dificultad de los marcos legales nacionales para responder a delitos que cruzan fronteras y dependen de infraestructura digital. Incluso los países con instituciones más robustas, señala el documento, siguen expuestos a estas formas de criminalidad menos visibles que el narcotráfico o la extorsión territorial.

Una operación coordinada por Interpol entre junio y julio, denominada Madre Tierra VIII, reforzó ese diagnóstico sobre la dimensión transnacional del crimen en la región. El operativo dejó 233 detenidos en nueve países centroamericanos y caribeños por delitos ambientales vinculados a minería ilegal, deforestación y tráfico de fauna, con decomisos que incluyeron 165 kilos de aletas de tiburón secas valoradas en USD 280.000.

La combinación de actores extranjeros, con 6.50 de promedio regional, y actores del sector privado, con 6.19, completa un panorama donde redes internacionales y estructuras económicas locales operan de forma entrelazada, según la GI-TOC.

Así mide la GI-TOC el crimen organizado en 193 países

El Índice Global de Crimen Organizado 2025 evalúa a 193 países a través de tres dimensiones: mercados criminales, actores criminales y resiliencia institucional.

El estudio pertenece a la Global Initiative Against Transnational Organized Crime (GI-TOC) y describe un fenómeno que calificó de “encrucijada”: el crimen organizado no solo crece, sino que se reorganiza y se integra en estructuras legales, financieras y estatales.

Las puntuaciones se expresan sobre una escala de 10. En los apartados de criminalidad y actores, un valor más alto indica mayor penetración delictiva; en resiliencia, un valor más alto refleja mejor capacidad estatal y social de respuesta.

Quince mercados y cinco tipos de actores bajo la lupa

¿Qué mide exactamente el Índice Global de Crimen Organizado? Evalúa 15 mercados ilícitos —entre ellos trata y tráfico de personas, extorsión, armas, drogas, falsificaciones, delitos ambientales, financieros y cibernéticos— y cinco categorías de actores criminales, además de 12 indicadores de resiliencia institucional y social.

La dimensión de actores criminales distingue cinco perfiles: grupos de tipo mafioso, redes criminales, actores integrados en el Estado, actores extranjeros y actores del sector privado. Esta última categoría no implica que una industria entera sea criminal, sino que mide la capacidad de empresas e intermediarios para facilitar, encubrir o integrarse en economías ilícitas.

Doce indicadores miden la capacidad de respuesta de cada país

La resiliencia se mide mediante 12 indicadores de naturaleza institucional, judicial, económica y social. Entre ellos figuran el liderazgo político y la gobernanza, la transparencia y rendición de cuentas, el sistema judicial y de detención, la lucha contra el lavado de dinero, la capacidad de regulación económica, el apoyo a víctimas y testigos, la prevención, la cooperación internacional y el papel de los actores no estatales.

El propio Índice advierte que sus puntuaciones deben leerse con cautela: no son un juicio definitivo sobre un país, sino una fotografía comparativa que debe interpretarse junto con la calidad institucional, la sostenibilidad de las políticas públicas y el comportamiento cambiante de los actores criminales. Con información de Infobae.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!