Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – El Congreso Nacional vuelve a colocar a Honduras en una zona peligrosa: sin consensos, sin los 86 votos requeridos y sin una ruta clara para elegir autoridades electorales permanentes, el país queda atrapado en una crisis política que amenaza la confianza democrática.
La advertencia del diputado Antonio Rivera Callejas confirma lo que ya incomoda dentro y fuera del Legislativo: la elección de sustitutos permanentes en el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal de Justicia Electoral podría quedar postergada hasta enero de 2027 por falta de acuerdos entre bancadas.
Ese retraso no es menor. Es una señal de debilidad institucional. En un país marcado por desconfianza electoral, tensiones partidarias y reclamos ciudadanos, dejar en pausa los nombramientos definitivos equivale a jugar con fuego en el centro del sistema democrático.
El Congreso no puede seguir tratando los órganos electorales como piezas de negociación política. El CNE y el TJE son columnas del Estado democrático, no botines de reparto, no cuotas de presión y no tableros para medir fuerzas entre partidos.
Rivera señaló que no ve consenso actualmente en las bancadas. Esa frase debería sacudir al Legislativo, porque revela una parálisis que ya no puede maquillarse con discursos de procedimiento. Cuando no hay consenso para proteger la democracia, el problema no es técnico: es político.
Honduras necesita autoridades electorales permanentes, fuertes y legítimas. No necesita más cálculos de pasillo, más bloqueos silenciosos ni más maniobras que terminen debilitando la confianza de la gente en el voto.
La posibilidad de sostener los organismos mediante nombramientos interinos abre otra alarma. Los interinatos pueden resolver una emergencia, pero no pueden convertirse en el modelo de funcionamiento de instituciones encargadas de administrar elecciones y resolver disputas políticas de alto voltaje.
La provisionalidad en el sistema electoral es peligrosa porque siembra dudas antes de que empiece la competencia. Y cuando las dudas llegan antes que los votos, el país entra debilitado al proceso democrático.
Rivera también planteó avanzar en reformas al funcionamiento del CNE y del TJE, incluyendo la ciudadanización de las mesas electorales, la modernización del TREP y la posible implementación de una segunda vuelta electoral.
Pero el Congreso debe entender algo: no basta con anunciar reformas. Honduras está cansada de agendas que se anuncian con fuerza y mueren en comisiones, de reformas que se prometen en público y se negocian en silencio, de cambios que se venden como modernización pero terminan atrapados por intereses partidarios.
La ciudadanización de las mesas electorales podría tocar una de las zonas más sensibles del poder territorial. La modernización del TREP puede definir la credibilidad de los resultados preliminares. La segunda vuelta electoral puede cambiar el cálculo político nacional. Por eso mismo, estas reformas no pueden seguir secuestradas por la conveniencia de las bancadas.
El Congreso tiene una obligación directa: resolver antes de que el país vuelva a entrar en modo electoral. Si no lo hace, cada diputado deberá asumir el costo político de permitir que Honduras camine hacia futuras elecciones con instituciones bajo presión, autoridades pendientes y reglas incompletas.
La crisis no está en el calendario. La crisis está en la incapacidad del Legislativo para construir acuerdos de país. Y esa incapacidad golpea la credibilidad de todos los partidos que dicen defender la democracia mientras retrasan decisiones esenciales.
Honduras no puede quedar rehén de un Congreso que calcula más de lo que resuelve. Los órganos electorales deben blindarse, reformarse y fortalecerse con urgencia, porque el voto ciudadano no puede depender de negociaciones tardías ni de pactos improvisados.
El país necesita saber quién está bloqueando, quién está negociando, quién está proponiendo y quién solo está usando el sistema electoral como moneda de presión. La transparencia ya no es opcional: es una exigencia nacional.
Si el Congreso Nacional no actúa, la crisis electoral dejará de ser advertencia y se convertirá en factura política. Honduras no necesita diputados cómodos; necesita instituciones completas antes de que el país vuelva a las urnas. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

