Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Honduras se prepara para una reunión de alto voltaje político. El presidente Nasry Asfura viajará este sábado a Estados Unidos para reunirse oficialmente con el mandatario Donald Trump en Mar-A-Lago, Florida, en una cita que el gobierno considera el primer paso para consolidar al país como un socio confiable, firme y operativo ante la potencia norteamericana.
El mensaje es claro: Honduras quiere dejar de ser vista solo como un país expulsor de migrantes y convertirse en un actor que ofrece cooperación real. En una región donde la seguridad y el control fronterizo se han vuelto moneda política, la visita representa un intento de reposicionamiento con impacto directo en la narrativa internacional del país.
El ministro de Comunicaciones, José Argueta, explicó desde Casa Presidencial que el objetivo central del encuentro es proyectar a Honduras como un “aliado serio” con voluntad de ejecutar proyectos conjuntos. En su declaración, sostuvo que el gobierno llega a esta cita con la intención de construir una relación directa, práctica y sin rodeos con la administración estadounidense.
De acuerdo con Argueta, la agenda incluirá temas de seguridad, economía y migración, en un contexto donde el gobierno hondureño busca presentar una estrategia integral: cooperación bilateral en seguridad, impulso comercial y una visión migratoria con enfoque humano.
La delegación oficial incluirá a la canciller Mireya Agüero, quien abordará la facilitación del comercio bilateral y el reclamo de un trato equitativo frente a otros países competidores de la región que han logrado condiciones más favorables en su relación con Estados Unidos.
Uno de los puntos que marcará el pulso del encuentro será la situación de la diáspora. El gobierno estima en más de 1.5 millones los hondureños residentes en Estados Unidos, por lo que Asfura planteará un enfoque de trato “humano y digno”, especialmente en un escenario donde el tema migratorio se ha endurecido en la conversación pública norteamericana.
Desde el Ejecutivo también se insiste en que la solución estructural pasa por fortalecer la economía local. El gobierno asegura que su plan se sostiene en atraer inversión extranjera, activar la economía interna y provocar una verdadera generación de empleo, con la intención de reducir la migración irregular desde el origen.
En paralelo a la visita, el gobierno confirmó un movimiento diplomático amplio: embajadores acreditados en Reino Unido, España, Naciones Unidas, la Santa Sede y otras trece naciones pusieron sus cargos a disposición como parte de una reestructuración del servicio exterior.
La decisión se extendió a cónsules generales en ciudades consideradas clave por el flujo migratorio y comercial, incluyendo McAllen, Nueva Orleans y Barcelona, además de representaciones en Girona y Villahermosa, México, lo que anticipa cambios profundos en el enfoque de la política exterior hondureña.
La reunión Asfura-Trump no solo será observada por la comunidad internacional. También será leída por la ciudadanía hondureña como una prueba de liderazgo real. En un país donde la gente exige resultados, el gobierno intenta convertir una cita diplomática en una señal de rumbo, poder y credibilidad. Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

