Tegucigalpa, Honduras.- El dolor tiene cifras, pero también rostros, familias rotas y silencios que pesan. Desde la entrada en vigor del estado de excepción, al menos 954 mujeres han perdido la vida de forma violenta en Honduras, según datos del Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh), una realidad que enciende las alarmas y reabre el debate nacional sobre la protección de las mujeres y la eficacia de las medidas de seguridad.
El organismo defensor subraya que esta tragedia no es solo un número: es un reflejo de las profundas grietas en la prevención de la violencia de género, la respuesta institucional y el acceso a la justicia para las víctimas. El año 2023 marcó el punto más crítico con 411 muertes violentas de mujeres, seguido de 240 casos en 2024, 262 en 2025 y cerca de una veintena en lo que va de 2026, un patrón que evidencia que la crisis no se detiene, sino que se transforma.
Las zonas con mayores reportes de violencia homicida contra mujeres incluyen el Distrito Central en Francisco Morazán, San Pedro Sula y Choloma en Cortés, Catacamas y Juticalpa en Olancho, así como La Ceiba en Atlántida. Estos territorios concentran no solo estadísticas, sino historias de impunidad que se repiten. Nicole Ham, oficial de la Defensoría de la Mujer del Conadeh, advirtió que estas muertes constituyen una grave violación de derechos humanos y exponen fallas estructurales en la investigación criminal, la sanción de los agresores y la capacidad del Estado para actuar con debida diligencia.
El Conadeh urge la adopción de políticas públicas con enfoque de género, priorizando la prevención, la protección real y el fortalecimiento de los mecanismos de investigación. También demanda garantizar el acceso a la justicia, frenar la impunidad, que alcanza alrededor del 95 % de los casos, y crear una Comisión de Alto Nivel contra los Femicidios que asegure justicia integral y reparación para las familias.
Más allá de las medidas legales, la pregunta que queda flotando es incómoda pero necesaria: ¿qué más debe pasar para que la vida de las mujeres sea una prioridad indiscutible?. El país enfrenta no solo una crisis de seguridad, sino una deuda moral con miles de víctimas. Redacción Ruth Corrales
