Tegucigalpa, Honduras.- Un enemigo silencioso avanza con paso firme en el país: los derrames cerebrales se consolidan como una causa mortal en aumento, alerta el neurólogo Javier Lagos, especialista del Hospital Mario Catarino Rivas. El impacto no solo golpea cifras sanitarias, también marca historias humanas cargadas de dolor, secuelas e incertidumbre familiar, un escenario que exige atención urgente de la población.

El experto expone que el ictus representa actualmente la principal causa de incapacidad permanente en territorio nacional. Cada año se documentan cerca de mil episodios de infarto cerebral, asociados a arterias obstruidas que impiden el flujo normal de sangre hacia el cerebro. Esta interrupción priva a las células de oxígeno, provoca muerte celular en minutos e incrementa el riesgo de daño neurológico severo o fallecimiento.

Uno de los factores más peligrosos radica en la forma de aparición: los síntomas pueden surgir de manera súbita. Debilidad repentina en rostro o extremidades, dificultad para hablar, confusión o problemas de visión constituyen señales de alerta. En otros casos no existen manifestaciones evidentes, pero las consecuencias aparecen después con deterioro funcional. Reconocer a tiempo estas señales puede marcar la diferencia entre recuperación o discapacidad crónica.

El galeno subraya que el ictus isquémico, provocado por bloqueo vascular, es el más frecuente, mientras el ictus hemorrágico ocurre por ruptura de un vaso sanguíneo. Ambos escenarios requieren intervención médica inmediata. Acudir sin demora a un centro hospitalario aumenta las probabilidades de supervivencia e reduce secuelas.

Especialistas enfatizan la prevención como pilar clave: control de presión arterial, vigilancia de glucosa, reducción de sal, abandono de tabaco e chequeos médicos periódicos. Cada acción preventiva representa una barrera contra un evento que puede transformar una vida en segundos.  Redacción Ruth Corrales

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!