Tegucigalpa, Hondura.- La figura de la diputada Isis Cuéllar, representante por Copán del Partido Libertad y Refundación (Libre), se ha convertido en uno de los símbolos más visibles de la crisis de credibilidad que atraviesa el oficialismo. A pesar de que su nombre aparece ligado al escándalo de corrupción en la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), la congresista continúa activa en la arena política, buscando su reelección y promoviendo el lema de “segunda victoria del pueblo”.
Escándalo de cheques irregulares
El caso de Sedesol sacudió al país al revelarse la entrega irregular de millonarios fondos a militantes y allegados de Libre, bajo la administración del exministro José Carlos Cardona. Entre los beneficiarios y gestores señalados figura Isis Cuéllar, cuya imagen quedó expuesta en un video donde discute directamente con Cardona la distribución de cheques. Pese a esta prueba pública, ni la legisladora ni el exfuncionario han sido llamados a declarar por el Ministerio Público, generando la percepción de impunidad.
Beneficios intactos en medio de la polémica
Mientras se esperan acciones judiciales, la diputada sigue recibiendo salario, viáticos y beneficios como segunda vicepresidenta alterna del Congreso Nacional. En junio, el Portal de Transparencia reflejó un ingreso de L77,719.25, y desde la salida de Cardona a finales de ese mes, se estima que la congresista ha acumulado más de L233,000 en sueldos, aun sin asistir al pleno legislativo. Para la ciudadanía, estos pagos representan un doble agravio: fondos públicos comprometidos en un escándalo y la continuidad de privilegios para quienes son cuestionados.
Costos políticos para el oficialismo
Analistas advierten que este caso podría convertirse en un lastre político para Libre. La socióloga Julieta Castellanos fue contundente: “Cada día de silencio por parte de los entes de justicia pasa un alto costo político al partido en el gobierno”. De igual manera, el abogado Kenneth Madrid señaló que lo anunciado como suspensión fue solo un gesto mediático: “Ella sigue como diputada, busca la reelección y continúa percibiendo su salario; al final, no hay ninguna acción concreta”.
Defensa oficialista y campaña activa
En contraste, voces del oficialismo defienden la vigencia de la diputada. La gobernadora de Copán, Elvia Argentina Valle, sostuvo que Cuéllar mantiene gestiones de proyectos en su departamento y que, mientras no exista un fallo judicial, su actividad política no debe frenarse. Sin embargo, estas declaraciones son vistas por sectores críticos como una estrategia de encubrimiento.
Pese a la controversia, Cuéllar ha reaparecido en redes sociales reafirmando su candidatura con mensajes proselitistas y etiquetas que vinculan su campaña a la precandidata presidencial Rixi Moncada. Para muchos analistas, esta continuidad refleja cómo las acusaciones de corrupción en Honduras no frenan las aspiraciones políticas de quienes son señalados, sino que, en ocasiones, las refuerzan dentro de un sistema debilitado por la falta de consecuencias.
Corrupción e impunidad en la mira
El caso de Cuéllar expone la contradicción entre el discurso de lucha contra la corrupción y la realidad política. Mientras el gobierno asegura impulsar transparencia, legisladores cuestionados mantienen sueldos, cargos y campañas electorales. La falta de acciones concretas contra Cuéllar y Cardona revive la percepción de que la justicia en Honduras es selectiva y lenta, lo que erosiona aún más la confianza ciudadana en las instituciones.
Con las elecciones cada vez más cerca, la permanencia de Isis Cuéllar en campaña pese a estar ligada al escándalo de Sedesol se perfila como un símbolo del choque entre la impunidad y la exigencia de rendición de cuentas. El desenlace de este caso podría marcar un precedente clave en la relación entre corrupción, poder político y futuro electoral en Honduras. Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com
