Tegucigalpa, Honduras.- Con un mensaje directo, sin titubeos, el Fiscal General de Honduras, Johel Zelaya, dejó claro este miércoles que no le inquieta un eventual juicio político y que está preparado para dejar el cargo de inmediato o concluir su gestión el 28 de febrero de 2029, reafirmando una postura que sacude el escenario institucional del país.
“No me preocupa un juicio político. Estoy listo para irme mañana del Ministerio Público o el 28 de febrero de 2029”, expresó Zelaya, marcando distancia frente a las presiones que, según él, buscan frenar el avance de procesos sensibles. Sus declaraciones llegan en un momento de alta tensión, donde el debate sobre la lucha contra la corrupción ocupa el centro de la agenda pública.
El Fiscal General reconoció que su forma de actuar incomoda a sectores de poder, pero aseguró que eso no lo hará retroceder. Con tono firme, sostuvo que su compromiso es con la institucionalidad, la legalidad y la ciudadanía, aun cuando eso implique enfrentar ataques personales y políticos.
El mensaje tomó un giro más humano cuando Zelaya reveló que su familia también ha sido blanco de agresiones. Denunció que su hija, una menor de edad, fue víctima de rechazo en una escuela por el simple hecho de ser hija del Fiscal General. “He sido objeto de ataques crueles; hasta una de mis hijas, una niña, fue atacada en una escuela, no fue aceptada por ser hija del fiscal general. Nos enfrentamos a la crueldad humana como familia”, lamentó.
Estas declaraciones generan un alto impacto emocional, al exponer el costo personal que conlleva ejercer un cargo clave en un contexto de polarización. La figura de Johel Zelaya se coloca así en el centro del debate nacional, no solo por su rol institucional, sino por el mensaje de resistencia frente a la presión política, un elemento que despierta reacciones intensas en la opinión pública digital. Redacción Martha C.C.
