Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – El alcalde Juan Diego Zelaya enfrenta una de las crisis más tensas de su gestión tras el fracaso de la rotonda en la salida al sur, una medida que detonó colapso vehicular masivo en Loarque y dejó a miles de capitalinos atrapados durante horas.
La congestión no fue leve ni aislada. Fue sistemática. Conductores reportaron filas interminables, ambulancias retrasadas, transporte pesado bloqueado y pérdida directa de productividad. La ciudad respiró humo, estrés e indignación.
Líderes comunitarios calificaron la intervención como “decisión precipitada”. Señalan que la zona concentra accesos estratégicos donde una rotonda reduce carriles, obliga maniobras forzadas y eleva riesgo de accidentes. La ciudadanía cuestiona la ausencia de estudios técnicos profundos antes de ejecutar la obra.
En redes sociales, el debate se volvió tendencia. El nombre del alcalde domina comentarios, críticas y reclamos. La percepción pública es contundente: la capital necesita soluciones estructurales, no ajustes temporales que agravan la congestión.
Analistas en transporte sostienen que Tegucigalpa requiere un plan maestro de movilidad urbana, inversión en infraestructura moderna y visión a largo plazo. La improvisación, advierten, erosiona la confianza institucional.
La crisis vial se transformó en crisis de liderazgo. El desafío para la administración municipal no es solo retirar una estructura, sino recuperar credibilidad. –Redacción Laura V.

