Tegucigalpa, Honduras.- La ciudad industrial despierta bajo un espectáculo natural que captura miradas, activa cámaras, despierta orgullo colectivo. La floración de los macuelizos convierte avenidas, bulevares, barrios emblemáticos en auténticos corredores de color que redefinen el paisaje urbano de San Pedro Sula.
Cada temporada, este fenómeno natural transforma la rutina en postal viva. Tonos rosados, lilas intensos, matices que parecen salidos de una obra artística cubren calles transitadas, parques concurridos, zonas residenciales. La imagen se multiplica en redes sociales, donde ciudadanos comparten fotografías, relatos emotivos, mensajes que celebran el renacer floral de la capital industrial.
Más allá del impacto visual, expertos subrayan que los macuelizos aportan beneficios clave para la calidad ambiental. Estos árboles fortalecen la cobertura vegetal, mitigan altas temperaturas, contribuyen a la purificación del aire, además de generar bienestar emocional en la población. En un contexto de crecimiento urbano acelerado, su presencia representa equilibrio entre desarrollo, naturaleza.
Autoridades locales reiteran el llamado a la protección de áreas verdes, destacando que la conservación del arbolado urbano resulta fundamental para garantizar sostenibilidad, salud pública, resiliencia climática. Ciudadanos, colectivos ambientales, empresas privadas han comenzado a impulsar campañas de reforestación, mantenimiento, educación ecológica.
Visitantes recorren bulevares emblemáticos atraídos por el espectáculo natural que, año tras año, reafirma el potencial paisajístico de la ciudad.
La temporada actual consolida a San Pedro Sula como escenario de uno de los eventos naturales más fotografiados del país. Redacción Ruth Corrales.
