Los datos del Instituto Nacional de Migración (INM) indican que entre el 1 de enero y el 30 de septiembre de 2026 fueron registrados 36.658 retornos, frente a los 42.928 contabilizados durante todo el año anterior.

En los primeros nueve meses de 2026 ya regresó el equivalente al 85,4% de todas las personas retornadas durante 2025. La cifra podría aumentar durante el último trimestre y superar el registro del período anterior, en un contexto marcado por mayores controles y cambios en las políticas migratorias de Estados Unidos.

Los registros oficiales reflejan el constante movimiento de personas que regresan a Honduras después de haber intentado permanecer o avanzar hacia otros países.

Entre enero y septiembre, el promedio fue de aproximadamente 134 retornados por día, por encima de los 118 diarios registrados durante todo 2025.

La diferencia refleja que durante los primeros nueve meses de 2026 el ritmo de retornos fue mayor que el promedio del año anterior. Si el comportamiento se mantiene durante el último trimestre, el número acumulado al cierre de 2026 podría superar ampliamente el de 2025.

Casi el 78% regresó por vía aérea

Del total de personas retornadas este año, 28.573 ingresaron a Honduras por vía aérea, mientras que 8.085 lo hicieron por vía terrestre. Los retornos por avión representan aproximadamente el 78% del total registrado hasta septiembre y los ingresos por tierra, cerca del 22%.

La diferencia está relacionada principalmente con los países desde los cuales se producen los retornos y con los mecanismos utilizados para trasladar a los migrantes hacia Honduras.

Estados Unidos es, por amplio margen, el principal país de procedencia de los hondureños retornados durante este año. El INM contabiliza 32.851 retornos procedentes de ese país entre enero y septiembre, cifra que representa cerca del 90% del total del período.

México ocupa el segundo lugar, con 3.716 hondureños retornados, mientras que desde Guatemala se contabilizaron 91 personas. Los datos muestran una fuerte concentración de retornos en personas que habían llegado a Estados Unidos o que se encontraban dentro de los procesos migratorios relacionados con ese país.

La población masculina constituye la mayor parte de los hondureños que han regresado al país durante 2026. De las 36.658 personas retornadas hasta septiembre, 29.717 son hombres. El resto corresponde a mujeres, niños y niñas que también forman parte de los grupos retornados durante los primeros nueve meses del año.

La composición refleja que los hombres continúan representando una parte importante de quienes emprenden rutas migratorias internacionales en busca de empleo y mejores condiciones económicas.

En todo 2025 fueron retornadas 42.928 personas. Para alcanzar esa cantidad en 2026 faltan 6.270 retornos: si durante el último trimestre regresan al menos esa cantidad de hondureños, el país superaría el registro anual del año anterior.

Con el ritmo observado hasta septiembre, esa posibilidad cobra mayor relevancia, aunque el resultado final dependerá de los movimientos migratorios y de las medidas que adopten los países de destino.

Estados Unidos, origen del 90% de los retornos

Expertos en migración consideran que el aumento de los retornos está relacionado, entre otros factores, con las medidas implementadas por el gobierno de Estados Unidos. Los procesos de deportación y las restricciones para quienes intentan ingresar o permanecer en ese país han generado cambios en el panorama migratorio de los hondureños.

En ese contexto, especialistas consultados sobre el fenómeno consideran que 2026 podría cerrar con una cantidad de retornados superior a la de 2025. El número de personas que regresan, no obstante, no representa por sí solo toda la dimensión del fenómeno, ya que miles de hondureños continúan intentando salir del territorio nacional en busca de oportunidades.

La migración hondureña responde a una combinación de factores económicos y sociales. Entre las principales razones se encuentran la falta de empleo, los bajos ingresos y las dificultades económicas que enfrentan muchas familias.

En muchos casos, la decisión también está vinculada con la necesidad de enviar remesas a las familias que permanecen en Honduras. A estos factores económicos se suman otros motivos, como la inseguridad, la reunificación familiar y la búsqueda de mejores oportunidades educativas en otros países.

La falta de empleo y los bajos ingresos aparecen entre los principales problemas que deben atenderse para reducir la presión migratoria. Con información de Infobae.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!