Tegucigalpa, Honduras.- Bajo un cielo cargado de incertidumbre y con comunidades enteras luchando contra el avance del agua, las Fuerzas Armadas de Honduras activaron un amplio operativo humanitario en la zona atlántica del país para proteger a decenas de familias golpeadas por las intensas lluvias asociadas a la vaguada prefrontal y frentes fríos que mantienen en alerta a la región.
En una escena que mezcla urgencia, disciplina y solidaridad, las distintas unidades humanitarias militares trabajan hombro a hombro con los cuerpos de socorro, priorizando la evacuación, el resguardo y la atención inmediata de la población vulnerable. La misión es clara: salvar vidas antes de que la naturaleza cobre un precio mayor.
Como parte de estas acciones, efectivos del Primer Batallón de Infantería de Marina, en coordinación con el Comité Permanente de Contingencias (Copeco), evacuaron durante la noche del martes a 21 personas de la colonia Villa Neen II, en La Ceiba, Atlántida, uno de los sectores más impactados por el temporal. Las familias fueron trasladadas de forma segura hacia un albergue habilitado en el Instituto Manuel Bonilla, donde reciben atención, alimentación y protección.
De forma paralela, elementos de la Base Aérea Coronel Héctor Caraccioli Moncada realizaron jornadas de supervisión, asistencia y entrega de alimentos en distintos albergues de La Ceiba, reforzando la cadena de apoyo a quienes lo han perdido casi todo por las inundaciones.
Durante toda la jornada, los soldados brindaron apoyo directo a las familias resguardadas, distribuyendo víveres, agua potable y artículos de primera necesidad, mientras monitorean zonas de riesgo ante posibles nuevos desbordamientos.
Más allá del despliegue logístico, la operación deja un mensaje poderoso: la solidaridad institucional se convierte en escudo cuando la emergencia golpea a los más vulnerables. En cada evacuación, cada rescate y cada entrega de alimentos, las Fuerzas Armadas reafirman su compromiso de servir al pueblo hondureño en los momentos más difíciles.
La alerta continúa, pero también la esperanza de que la respuesta coordinada entre militares y cuerpos de socorro marque la diferencia para cientos de familias que hoy luchan por volver a empezar. Redacción Ruth Corrales
