Nasralla acusa plan para sacarlo del juego político liberalNasralla acusa plan para sacarlo del juego político liberal

Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Salvador Nasralla convirtió su defensa en una declaración de guerra política al denunciar que las acusaciones en su contra tendrían como verdadero objetivo sacarlo de la competencia, debilitar su liderazgo e impedir que vuelva a disputar poder dentro del Partido Liberal.

El mensaje cae como una bomba en el liberalismo hondureño: Nasralla asegura que no se irá, que no fundará otro partido y que dará la pelea desde adentro. Es decir, no solo se defiende de las denuncias, también le envía una advertencia directa a quienes controlan la estructura partidaria: la batalla por el Partido Liberal apenas comienza.

El excandidato presidencial rechazó los señalamientos sobre fondos de campaña y afirmó que las acusaciones surgieron después de que diferentes mediciones lo colocaran como una figura con fuerte respaldo ciudadano.

Para Nasralla, el caso no es jurídico en su origen político. Es una ofensiva para mancharlo, desgastarlo y vender ante la opinión pública la idea de que debe ser apartado antes de que vuelva a convertirse en una amenaza electoral.

“Quieren inhabilitarme”, dijo, dejando instalada una frase de alto impacto que puede dominar la conversación política nacional.

La afirmación incomoda porque rompe el libreto tradicional. Nasralla no se presenta como un político investigado que guarda silencio, sino como un dirigente que acusa a sus adversarios de intentar utilizar el sistema para cerrarle el paso.

Ese señalamiento golpea a la dirigencia liberal, al oficialismo, al Partido Nacional y a todos los sectores que, según su versión, prefieren un liberalismo controlado antes que una estructura abierta a la presión de las bases.

Nasralla fue más lejos al denunciar que dentro del Partido Liberal existen acuerdos políticos con fuerzas externas. Incluso habló de un supuesto “cogobierno”, una palabra que puede incendiar la discusión interna porque sugiere que la cúpula liberal no estaría actuando como oposición independiente, sino como parte de una red de conveniencias.

La acusación es grave políticamente: si el liberalismo funciona como bisagra de intereses, entonces la crisis no está solo en Nasralla, sino en la identidad misma del partido.

El excandidato insistió en que continuará dentro de la institución, pero advirtió que su participación futura dependerá de que existan condiciones reales de transparencia y garantías para competir sin una inhabilitación fabricada desde la presión política.

También cuestionó el sistema electoral y pidió reformas al Consejo Nacional Electoral, además de cambios en la organización del voto en el extranjero. Según su planteamiento, miles de hondureños quedaron marginados por la falta de centros de votación suficientes, una deuda que sigue golpeando la credibilidad del proceso democrático.

Nasralla intenta convertir el caso en una causa mayor: no solo defenderse él, sino denunciar un sistema donde las candidaturas incómodas pueden ser trituradas antes de llegar a la papeleta.

La clase política hondureña queda ahora frente a una presión inevitable. Si las denuncias tienen sustento, deberán probarse con transparencia. Si no lo tienen, el país estaría frente a una operación política de alto riesgo para condicionar el futuro electoral.

La crisis ya no es solo de Nasralla. Es del Partido Liberal, del sistema electoral y de una política hondureña que parece incapaz de competir sin intentar destruir al adversario antes de enfrentarlo en las urnas. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

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