Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — Honduras enfrenta un panorama que vuelve a encender las alarmas sobre seguridad ciudadana. Datos recientes del Observatorio de la Violencia de la UNAH revelan que el país ya supera las 400 muertes violentas en lo que va del año, una cifra que mantiene en alerta a expertos, autoridades e instituciones dedicadas al análisis de la criminalidad en Honduras.

La directora del observatorio, Migdonia Ayestas, confirmó que durante el presente año se han registrado cuatro homicidios múltiples, los cuales han dejado 14 víctimas mortales, incluidos casos ocurridos recientemente en distintas regiones del país. Aunque el registro muestra una reducción en comparación con el mismo período del año anterior, cuando se contabilizaban ocho homicidios múltiples, el impacto social de la violencia sigue siendo profundo.

Según explicó la especialista, el país mantiene un promedio de seis muertes violentas diarias, una tendencia que prácticamente replica el comportamiento del año pasado, lo que evidencia que, a pesar de algunos descensos en determinados indicadores, la violencia estructural continúa afectando a la población hondureña.

Uno de los aspectos que genera mayor preocupación es el incremento de violencia contra la mujer. Los datos del observatorio indican que 42 casos corresponden a muertes violentas de mujeres o femicidios, lo que refleja una problemática que trasciende el ámbito criminal para convertirse en una grave violación a los derechos humanos.

Ayestas subrayó que los ataques contra mujeres presentan patrones de agresión más severos, con niveles de ensañamiento que muchas veces superan los registrados en hechos violentos contra hombres. Esta realidad obliga a replantear con urgencia estrategias de prevención, protección institucional, respuesta judicial eficaz.

Frente a este escenario, la especialista insistió en la necesidad de impulsar una política pública integral de seguridad, capaz de abordar la violencia desde múltiples dimensiones. Según explicó, el país requiere acciones que combinen control del delito, prevención social, programas de reinserción, rehabilitación comunitaria.

La estrategia, detalló, debe contemplar prevención primaria, secundaria, terciaria, con enfoque en comunidades vulnerables donde factores como desempleo, pobreza, desintegración familiar, acceso irregular a armas de fuego alimentan ciclos persistentes de criminalidad.

Expertos coinciden en que la seguridad ciudadana en Honduras no puede depender exclusivamente de operativos policiales, sino de una articulación real entre instituciones del Estado, sistema judicial, sector educativo, programas sociales, gobiernos locales y sociedad civil. Redacción Martha C.C.

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