Tegucigalpa, Honduras.- Los consumidores hondureños experimentan un encarecimiento acelerado de la canasta básica y los mariscos, una tendencia agravada por el reciente aumento del precio del kerosene y la inminencia de la Semana Santa 2026.
Este incremento, cercano a las 24 lempiras por galón en las últimas dos semanas, ha determinado que tanto hogares como pequeños comercios deban trasladar inmediatamente esos costos al precio final de los alimentos, situación que golpea de lleno el presupuesto de las familias y obliga a ajustar gastos para garantizar la alimentación diaria.
De acuerdo con su testimonio, la operatoria diaria de los negocios ya enfrenta aumentos en los insumos de hasta 12 lempiras, cifra que complica la estabilidad de los emprendimientos familiares.
Según detalló Verónica Méndez, el pescado seco cuesta actualmente entre 180 y 300 lempiras la libra, mientras que el camarón, dependiendo de si está limpio o no, se vende entre 65 y 135 lempiras la libra. Esta tendencia se repite en otros mariscos: los precios de langosta, jaiba y caracol también muestran incrementos similares, afectando a consumidores que, pese al alza, no renuncian a los platillos tradicionales entre el 29 de marzo y el 5 de abril de 2026.
La presión sobre los precios de la canasta básica y los mariscos no se limita a Tegucigalpa. En ciudades como El Progreso, Yoro, comerciantes como Marvin Amaya, dueño de una pescadería local, indicaron que los costos de energía e insumos también se han encarecido, lo cual obliga a modificar las tarifas para el consumidor final.
Este fenómeno muestra la dimensión nacional de la problemática, que afecta tanto a zonas urbanas como rurales.
Expertos señalaron que la raíz de la escalada en el costo de vida hondureño está en la dependencia del país de los combustibles importados y la falta de producción nacional de petróleo.
De este modo, cualquier variación en los precios internacionales del crudo se traslada pronto al bolsillo del consumidor, especialmente en productos de alto consumo como el kerosene, esencial para la cocción de alimentos en hogares y comercios pequeños.
El último pico de aumento, con una subida de cerca de 24 lempiras por galón de kerosene en dos semanas, representa un golpe veloz que desafía la capacidad de adaptación de vendedores y consumidores, según la vendedora, Reina Núñez, dueña de un comedor en el mercado Jacaleapa, expuso el dilema recurrente del sector: “Si no ajustamos los precios, simplemente no podemos cubrir los gastos diarios de la cocina”.
La coincidencia del alza del kerosene y la temporada alta de mariscos propicia aumentos en todos los eslabones de la cadena alimentaria. Familias y comerciantes, según sostienen que la situación demanda respuestas urgentes que contribuyan a estabilizar los precios.
Mientras tanto, la capacidad de consumo de los hondureños se ve reducida, y la reorganización del presupuesto familiar se convierte en una medida obligatoria en el corto plazo. Con información de Infobae.
