Tegucigalpa, Honduras.- El presidente de Honduras, Nasry Asfura, cumple este viernes su primer mes en el poder con una gestión enfocada en fortalecer la relación con Estados Unidos, avanzar en una reestructuración del aparato estatal y recuperar la confianza del capital extranjero.
Desde su investidura el 27 de enero, el gobernante impulsa un plan de reordenamiento que contempla la fusión o cierre de instituciones para reducir el gasto corriente y liberar recursos destinados a inversión.
El inicio de su mandato ha estado marcado por la sintonía con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien respaldó públicamente su campaña electoral. El acercamiento se ratificó el 7 de febrero durante un encuentro en Mar-a-Lago, orientado a relanzar la agenda bilateral de comercio e inversiones, según el Gobierno hondureño.
En el ámbito económico, Asfura prevé oficializar el 6 de marzo la reincorporación de Honduras al Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), decisión que revierte la salida ordenada en 2024 por el gobierno de Xiomara Castro.
El secretario del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), Daniel Fortín, señaló que el país necesita métodos alternos para resolver conflictos de forma “más expedita”.
Por su parte, el analista Graco Pérez consideró que la cercanía con Washington abre oportunidades, pero también aumenta la “dependencia” hacia Estados Unidos, sin que hasta ahora se observen “acciones determinantes” con resultados concretos.
En el plano interno, Asfura ha contado con el respaldo legislativo de una alianza entre el oficialista Partido Nacional y el Partido Liberal, lo que ha facilitado la aprobación de decretos, mientras el partido Libertad y Refundación (Libre) quedó como principal fuerza de oposición.
No obstante, el Ejecutivo enfrenta una situación fiscal compleja. Según la Secretaría de Finanzas, más de 147,1 millones de dólares han sido drenados por demandas y embargos que afectan la caja única del Estado, a lo que se suma una deuda flotante de 905,7 millones de dólares que limita la capacidad de inversión.
El sector empresarial atribuye parte del desfase financiero a la ausencia de una transición ordenada entre gobiernos y plantea la implementación de una carrera de servicio civil basada en la meritocracia para enfrentar los conflictos laborales y administrativos. Con información de EFE.
