Redondo deja Congreso marcado como peor de la historia—Redondo deja Congreso marcado como peor de la historia—

Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La presidencia de Luis Redondo concluye dejando un Congreso Nacional profundamente cuestionado, con señalamientos que ya no provienen solo de la oposición política, sino de organismos nacionales e internacionales, sociedad civil y sectores ciudadanos que coinciden en un diagnóstico lapidario: un Legislativo improductivo, opaco y políticamente degradado.

El período 2022–2026 estuvo marcado por una conducción confrontativa y excluyente, desde una elección inicial considerada irregular, hasta un ejercicio del poder caracterizado por imposición de agendas, ruptura de equilibrios institucionales y un constante choque con otros poderes del Estado.

El golpe más severo vino del exterior. El World Justice Project colocó al Congreso hondureño entre los más corruptos del planeta, una calificación que expuso el deterioro del sistema democrático y el fracaso de los controles internos. Honduras quedó retratada como un país donde el Legislativo no fiscaliza, no rinde cuentas y no genera confianza.

En lo interno, los datos son igual de contundentes. La Asociación para una Sociedad más Justa reveló que el Congreso prácticamente no trabajó: solo 147 días de sesión en cuatro años, mientras absorbía millones en salarios y privilegios. El incumplimiento de sesiones alcanzó niveles históricos, convirtiendo al Parlamento en una institución costosa y estéril.

La producción legislativa confirmó el colapso. Apenas uno de cada cinco proyectos fue aprobado, y la mayoría llegó desde el Ejecutivo, dejando en evidencia un Congreso sin liderazgo propio, reducido a una función secundaria pese a su enorme carga presupuestaria.

El uso de fondos públicos terminó por agravar el escenario. Entre 2022 y 2025, el gasto superó los 5,900 millones de lempiras, con 785 millones en subvenciones manejadas sin controles claros. El Consejo Nacional Anticorrupción denunció una opacidad total, alertando que no existieron mecanismos efectivos para verificar el destino de esos recursos.

La administración de Redondo cierra así con un saldo políticamente tóxico: un Congreso desacreditado, señalado por corrupción y derroche, que deja una herencia pesada a la próxima legislatura. El desafío inmediato será desmontar los vicios heredados y evitar que el Legislativo vuelva a convertirse en sinónimo de impunidad. Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!