Rotonda en Loarque desata caos vial, Zelaya toma posturaRotonda en Loarque desata caos vial, Zelaya toma postura

Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La capital amaneció atrapada en su propio laberinto vial. La salida al sur colapsó este lunes con un congestionamiento que se extendió por kilómetros, luego de la polémica decisión de rehabilitar la rotonda en colonia Loarque, una estructura que había sido eliminada anteriormente y que ahora vuelve a escena en medio de críticas, enojo ciudadano y pérdidas de tiempo que ya se cuentan por horas.

“Es una pesadilla”, resumió un conductor mientras miraba el reloj con resignación. Y no fue el único. Decenas de testimonios coinciden: dos horas para avanzar apenas unos metros, buses detenidos, ambulancias atrapadas y un malestar que se desbordó en redes sociales.

En respuesta a la creciente presión, el alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, lanzó una declaración que marca el pulso político y técnico del caso: si la rotonda no funciona, se quitará.

“Son 42 mil vehículos los que pasan por ahí. Si funciona la dejaremos y si no, la quitaremos”, afirmó.

El experimento vial que incendió el debate

La intervención municipal fue presentada como parte de un plan de mejoras para agilizar el tráfico, pero la realidad del terreno golpeó con fuerza: la rotonda se convirtió, para muchos, en el epicentro de un nuevo caos.

Zelaya aseguró que la AMDC está aplicando un modelo de “prueba y error” en diferentes puntos del Distrito Central, argumentando que no se puede permanecer inmóvil ante una crisis de movilidad que crece con cada año.

“Debemos saber qué es lo que funciona… no podemos quedarnos de brazos cruzados, debemos buscar opciones”, expresó.

La frase, aunque busca transmitir acción, también despierta una preocupación ciudadana: ¿puede una ciudad colapsada permitirse ensayos en puntos críticos sin un plan visible, transparente y medible?

Loarque: el cuello de botella donde el tiempo se vuelve pérdida

La salida al sur no es una calle cualquiera. Es una arteria que conecta Tegucigalpa con el sur del país y con zonas residenciales, comerciales y logísticas. Cualquier alteración en ese punto provoca una reacción en cadena.

Los efectos son inmediatos:
retrasos laborales, cancelación de citas médicas, pérdidas de combustible, desgaste mecánico, estrés social y un aumento del riesgo de accidentes por desesperación al volante.

“Llevo dos horas en este tráfico desde el sur, es demasiado”, dijo uno de los afectados.

AMDC promete control permanente esta semana

El alcalde explicó que durante esta semana se mantendrá personal permanente en la zona para administrar el flujo vehicular y evaluar el comportamiento de la rotonda.

“Habrá gente permanente, porque a veces no hay personal gestionando. Estarán nuestros funcionarios administrando el tráfico”, indicó.

Sin embargo, la ciudadanía exige más que personal: exige ingeniería vial moderna, planificación urbana real y soluciones que no dependan únicamente de presencia humana.

Soluciones urgentes: lo que proponemos como medios digitales

Como parte de nuestro compromiso informativo, y escuchando lo que la población reclama, estas son soluciones inmediatas y realistas que deben discutirse públicamente:

  • Publicar un informe técnico sobre el diseño de la rotonda y su objetivo real.

  • Activar un plan de rutas alternas señalizadas para evitar saturación.

  • Implementar semáforos temporales sincronizados en horas pico.

  • Rediseñar carriles de acceso con separadores físicos provisionales.

  • Crear una mesa de trabajo con transportistas, empresas y ciudadanía para evaluar el impacto.

El tráfico no solo es un problema de carros: es un problema de economía, salud, seguridad y calidad de vida.

La decisión final se acerca

En los próximos días, la AMDC evaluará si la rotonda permanece o se modifica nuevamente. Lo que está en juego no es solo una estructura vial: es la credibilidad institucional, la paciencia ciudadana y la urgencia de una Tegucigalpa que ya no tolera perder horas diarias atrapada en el mismo punto.

Hoy Loarque no es solo una rotonda: es el símbolo de una ciudad que exige soluciones reales. –Redacción Laura V.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!