Los Golden State Warriors recibieron un duro golpe cuando se confirmó que Steph Curry no está listo para regresar a la cancha. La estrella de la NBA sigue lidiando con el síndrome de dolor patelofemoral y un hematoma óseo, conocido como «rodilla de corredor».
Aunque ha mostrado progreso, el equipo ha decidido ser cauteloso y reevaluará su estado en 10 días. Esta decisión lo deja fuera de al menos seis partidos más, incluyendo un crucial enfrentamiento contra Atlanta. La ausencia de Curry ha sido un golpe devastador para los Warriors, quienes han caído al noveno puesto en la Conferencia Oeste.
El impacto de la ausencia de Curry se siente en cada partido. Antes de su lesión, Curry promediaba 27.2 puntos por partido, siendo una pieza clave en el ataque de los Warriors. Sin él, el equipo ha tenido dificultades para encontrar su ritmo y mantener la consistencia en ambos extremos de la cancha. La presión recae ahora en el resto del plantel para dar un paso al frente y mantener vivas las esperanzas de playoffs.
Los Warriors enfrentan un calendario complicado en los próximos días, con partidos contra equipos de playoffs, incluyendo a los tres primeros clasificados del Este. La falta de Curry en estos encuentros podría ser decisiva para sus aspiraciones de postemporada. Sin embargo, el equipo confía en que su regreso, cuando ocurra, será el impulso necesario para cerrar la temporada con fuerza.
¿Una lesión extraña?
En una entrevista reciente, Curry describió su recuperación como «impredecible» y una «lesión extraña». A pesar de la frustración, el equipo está comprometido a asegurar su salud a largo plazo. La prioridad es que Curry regrese al 100%, listo para liderar a los Warriors en la recta final de la temporada.
