Tegucigalpa, Honduras.- Honduras volvió a tronar a la medianoche del 25 de diciembre, manteniendo viva una de las costumbres más arraigadas de la temporada navideña, pese a las prohibiciones oficiales y advertencias sanitarias sobre el uso de pólvora.

Desde las primeras horas de la noche del 24 de diciembre, barrios y colonias de Tegucigalpa y distintas regiones del país comenzaron a iluminarse y estremecerse con el lanzamiento de cohetes, morteros y fuegos artificiales, una práctica que se extendió hasta pasada la medianoche como parte de la celebración por el nacimiento del niño Jesús.

Las advertencias de las autoridades y del sector salud fueron nuevamente desoídas, encendiendo la preocupación por los riesgos que esta práctica conlleva.

El llamado del gremio médico es enérgico y urgente, enfatizando que los menores de edad son los más vulnerables, ya que muchos de los accidentes ocurren cuando niños y adolescentes manipulan explosivos sin supervisión, provocando quemaduras, amputaciones y daños permanentes.

Autoridades reiteraron que la prohibición de venta y uso de pólvora busca prevenir tragedias, proteger la vida y reducir la saturación de los hospitales durante las fiestas, aunque reconocen que el desafío sigue siendo el control efectivo y la conciencia ciudadana. Redacción Omar Z.A.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!