Tegucigalpa, Honduras.- La ruta migratoria en Centroamérica enfrenta un giro decisivo. Tras el fin de la amnistía migratoria, autoridades retoman el cobro oficial a migrantes que buscan cruzar el territorio nacional, una decisión que impacta de forma directa a cientos de personas en tránsito cada día. El nuevo escenario coloca a Honduras en el centro del debate regional sobre control fronterizo, movilidad humana e impacto social.

En el departamento de El Paraíso, punto clave de ingreso, se registra presencia constante de ciudadanos de Cuba, Haití además de otras naciones, quienes ahora deben cancelar 263 dólares, cifra cercana a 7 mil lempiras, como parte del proceso administrativo de permanencia o tránsito. El pago se ejecuta bajo lineamientos oficiales tras concluir la medida excepcional que permitía circular sin ese requisito.

Este cambio marca el retorno a los procedimientos migratorios ordinarios con la nueva gestión estatal, reforzando el esquema de control en una zona considerada estratégica para el flujo regional. Autoridades sostienen que el monto corresponde a normas vigentes para la regularización temporal, destacando que la disposición busca ordenar el tránsito, mantener registro formal de ingresos, además de fortalecer la gestión institucional.

El tema genera conversación intensa entre analistas, organismos humanitarios, población local, dado que la medida incide en la economía de personas en movilidad, modifica rutas, redefine decisiones de viaje. La escena abre interrogantes sobre el futuro inmediato del tránsito migratorio por Honduras, así como sobre el impacto social en comunidades fronterizas. ¿Esta acción fortalecerá el orden migratorio o elevará la presión en rutas alternas? El debate está abierto. Redacción Wendoly V.V.

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