Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La agenda democrática entra en su momento más delicado: el Tribunal de Justicia Electoral debe despejar 97 impugnaciones en un calendario comprimido que pone a prueba la capacidad resolutiva del sistema electoral. Con menos de 20 días efectivos, cada decisión marcará el rumbo político inmediato y la confianza ciudadana.
Los plazos constitucionales imponen una secuencia ineludible. Diputaciones, antes del 20 de enero; presidenciales, hasta el 27; municipales, no más allá del 25. El margen legal —30 días con una única prórroga de 15— se estrecha por la cercanía de la instalación de autoridades, elevando la exigencia de precisión jurídica y publicidad de los procesos.
Fuentes técnicas subrayan que los expedientes ya deberían estar en análisis profundo, dado su efecto directo en la conformación de los órganos electos. Por ello, el TJE avanza en protocolos de recuento y adiestramiento especializado para responder con evidencia verificable si se ordenan revisiones parciales.
El punto de partida fue la declaratoria del 30 de diciembre del Consejo Nacional Electoral, que habilitó un periodo de impugnaciones intenso y concentrado. El cierre a medianoche del 2 de enero dejó un volumen significativo de recursos, varios ingresados contra reloj, lo que incrementa la carga operativa.
En la elección presidencial, la proclamación del 24 de diciembre confirmó como mandatario electo a Nasry Asfura. Aun así, tres impugnaciones del Partido Liberal piden auditorías focalizadas del conteo y cuestionan actas específicas. El desenlace será observado por mercados, partidos y sociedad civil, conscientes de que la seguridad jurídica es la base de la gobernabilidad. Redacción Laura V.V.

