Tegucigalpa, Honduras.- Este 01 de enero se cumplen cuatro años de la desaparición de la joven hondureña Angie Peña, un caso que conmocionó al país y que, pese al paso del tiempo, continúa sin respuestas claras para su familia y para toda la sociedad hondureña.
Angie Peña desapareció el 01 de enero de 2022 en la paradisíaca isla de Roatán, en el Caribe de Honduras, donde celebraba la llegada del Año Nuevo. De acuerdo con las investigaciones, la joven decidió salir a pasear en una jet ski, pero nunca regresó, y desde ese momento su paradero sigue siendo desconocido.
Desde las primeras horas posteriores a su desaparición, las autoridades descartaron un accidente y comenzaron a manejar el caso bajo la hipótesis de un secuestro, una línea de investigación que expuso la grave problemática de las redes de trata de personas que operan en el país, particularmente en zonas turísticas.
Este enfoque investigativo dio visibilidad a estructuras criminales dedicadas a la trata, explotación sexual y delitos contra menores, que por años habrían operado de forma encubierta en Roatán. En el marco del caso Angie Peña, al menos una decena de personas —hondureños y ciudadanos estadounidenses— han sido detenidas, acusadas de integrar una organización criminal conocida como “Delta Teams”.
Según las investigaciones, esta red estaría vinculada a delitos como trata de personas, prostitución de menores y pornografía infantil, y es considerada la principal sospechosa de la desaparición de Angie Peña. Sin embargo, ninguna de las capturas ha permitido esclarecer qué ocurrió exactamente con la joven.
A cuatro años de aquel día, el caso sigue rodeado de silencio, preguntas sin respuesta y una profunda sensación de impunidad. Familiares, organizaciones de derechos humanos y ciudadanos continúan exigiendo verdad, justicia y acciones contundentes del Estado, para que la desaparición de Angie Peña no quede en el olvido ni se convierta en una estadística más.
El nombre de Angie Peña se ha convertido en símbolo de lucha contra la trata de personas en Honduras, y su historia sigue recordando que la justicia tardía también es una forma de injusticia. Redacción Ruth Corrales.
