Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com. En medio del proceso de transición gubernamental, un nuevo reporte financiero ha encendido el debate público tras revelarse que Casa Presidencial ejecutó 150 millones de lempiras en gastos corrientes apenas 14 días antes del traspaso de poder, marcando uno de los movimientos presupuestarios más acelerados del inicio fiscal 2026.
Según el informe oficial registrado en la Secretaría de Finanzas, el desembolso fue realizado el 14 de enero de 2026 bajo la partida 93100 correspondiente a Gastos Corrientes de la Presidencia de la República, una línea destinada al funcionamiento operativo del Ejecutivo. El dato adquiere relevancia política debido a que ocurrió en la recta final del mandato de Iris Xiomara Castro Sarmiento, previo a la instalación del nuevo gobierno encabezado por Nasry Asfura.
El presupuesto aprobado para dicha partida asciende a 502 millones de lempiras, lo que significa que casi el 30% del fondo anual fue utilizado en solo dos semanas, dejando un saldo disponible de 352 millones para el resto del ejercicio fiscal. Paralelamente, la partida 99100, diseñada también para erogaciones corrientes con un techo de 100 millones, no registró ejecución alguna durante enero, generando cuestionamientos técnicos sobre la concentración del gasto.
Los llamados gastos corrientes incluyen pagos de salarios administrativos, servicios básicos, suministros institucionales, arrendamientos, viáticos, contratación profesional y mantenimiento operativo. Sin embargo, expertos en finanzas públicas advierten que la magnitud del desembolso rompe el comportamiento histórico reciente del Ejecutivo.
Durante 2025, la Presidencia ejecutó 579 millones de lempiras, equivalente a un promedio mensual de 48.2 millones. Bajo esa referencia, los 150 millones utilizados en apenas 14 días representan casi tres meses completos de gasto promedio, concentrados en un período extraordinariamente corto, justo antes del cambio de administración.
El movimiento financiero abre una nueva discusión nacional sobre transparencia presupuestaria, control del gasto público y responsabilidad administrativa en procesos de transición política. Analistas señalan que este tipo de ejecuciones aceleradas suele convertirse en un punto crítico de fiscalización posterior, especialmente cuando coinciden con cierres de gobierno.
La interrogante que ahora domina el escenario público es directa: ¿se trató de compromisos administrativos inevitables o de una carrera contrarreloj por ejecutar recursos antes del relevo presidencial? El silencio institucional frente a la velocidad del gasto comienza a alimentar sospechas ciudadanas en un país donde la vigilancia del dinero público sigue siendo una deuda pendiente.
El debate apenas inicia. Porque cuando el presupuesto se mueve rápido, la confianza pública exige respuestas aún más rápidas. Honduras observa, cuestiona y espera explicaciones claras sobre el destino real de cada lempira ejecutado en los últimos días del poder saliente. —Laura V. HonduPrensa.Com

