Marlon Lara pide sacar partidos del árbitro electoralMarlon Lara pide sacar partidos del árbitro electoral

Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La resaca política que dejó el juicio contra funcionarios electorales abrió una discusión de alto voltaje en Honduras: quién debe controlar los órganos electorales y bajo qué criterios se elegirá a quienes ocupen esos puestos en una etapa marcada por desconfianza, polarización y urgencia de reformas.

En el centro de esa nueva presión se colocó el diputado liberal Marlon Lara, quien defendió que este es el momento adecuado para avanzar hacia una estructura menos partidizada y más cercana a la ciudadanía. La propuesta busca que los organismos del Estado encargados del proceso electoral dejen de responder a intereses de cúpula y comiencen a ser ocupados por perfiles independientes, técnicamente sólidos y con legitimidad moral ante el país.

La idea toma fuerza justo cuando Honduras se aproxima a una eventual reforma electoral, una ventana que para varios sectores podría servir no solo para ajustar normas, sino para redefinir la forma en que se protege el voto. En un clima político áspero, la posibilidad de que los partidos “saquen la mano” de estos espacios ha comenzado a sonar con más fuerza en la conversación pública.

Detrás de esa exigencia hay una sensación acumulada de desgaste. Durante años, buena parte de la ciudadanía ha visto con recelo la manera en que los entes electorales terminan atrapados por intereses políticos que, lejos de blindar la transparencia, alimentan dudas sobre imparcialidad, control y equilibrio. Por eso, la propuesta de incorporar representantes de la sociedad civil no se lee únicamente como un ajuste administrativo, sino como una apuesta por reconstruir confianza.

Lara fue más allá al sostener que la despolitización no debería quedarse solo en la parte alta de la institucionalidad, sino extenderse también a las mesas electorales, donde se juega una parte decisiva de la credibilidad del proceso. Esa visión apunta a una mayor participación ciudadana y a reducir el dominio absoluto que históricamente han mantenido los partidos sobre la maquinaria electoral.

La reflexión surge, además, sobre un episodio que volvió a exponer la fragilidad del sistema. Para el parlamentario, la destitución de los funcionarios se sostuvo por la contundencia de los testimonios y pruebas, aunque lamentó que parte del debate terminara contaminado por asuntos personales en lugar de concentrarse en el fondo del problema: la realidad electoral que enfrenta el país y las dudas que siguen abiertas.

En esa misma línea, resaltó la postura del abogado Mario Alexis Morazán, a quien reconoció por mantener su defensa en todas las instancias. Ese punto introduce otra capa de tensión, porque evidencia que detrás de los procedimientos formales también se libra una batalla de interpretaciones, presiones y señales políticas con alto impacto en el tablero nacional.

Pero el pulso verdadero ahora se trasladará al Congreso Nacional. El motivo es simple y determinante: la elección de nuevos funcionarios requiere la misma mayoría calificada de 86 votos, lo que convierte a las bancadas en actores decisivos para inclinar el rumbo del sistema electoral. Allí se pondrá a prueba si prevalece una lógica de acuerdos institucionales o si termina imponiéndose nuevamente el reparto partidario.

La magnitud del tema va más allá de nombres propios. Lo que Honduras enfrenta en este momento es una discusión sobre el tipo de democracia que quiere defender en los próximos años. Si la reforma se convierte en una oportunidad real, podría abrir un camino hacia procesos más confiables. Si no, la sensación de captura política seguirá profundizando el divorcio entre ciudadanía e instituciones.

En un ambiente nacional donde la desconfianza puede crecer con rapidez, la demanda por órganos electorales independientes ya no parece secundaria. Se ha convertido en una bandera con peso político, ciudadano e institucional, justo cuando el país necesita enviar señales claras de madurez democrática.

La gran pregunta ya está sobre la mesa: si Honduras tiene frente a sí la oportunidad de corregir una falla estructural, ¿habrá voluntad real para hacerlo o todo volverá a quedar atrapado en el cálculo partidario? Esa respuesta marcará mucho más que un relevo de cargos; marcará el pulso de la confianza nacional. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

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