Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — Asfalto a 65°C intensifica estrés térmico urbano; concreto surge como alternativa. Mientras las ciudades hondureñas enfrentan un aumento progresivo de las temperaturas extremas, la discusión sobre los materiales de construcción cobra fuerza. El debate se centra en cómo pavimentos como el asfalto y el concreto hidráulico afectan la sensación térmica y el confort de los ciudadanos. Con jornadas recientes que registran entre 30 y 38 grados Celsius en regiones como el Valle de Sula, sur y centro del país, la urgencia por soluciones sostenibles se vuelve evidente.
El fenómeno conocido como isla de calor urbana, que eleva las temperaturas en áreas urbanizadas por encima de las rurales, se intensifica con el uso de asfalto. Este material, de color negro y derivado del petróleo, absorbe una gran cantidad de radiación solar, superando los 65°C en horas de alta insolación. Esta acumulación de calor afecta calles, avenidas y espacios públicos, incrementando el riesgo de estrés térmico para peatones y vehículos.
En contraste, el concreto hidráulico, gracias a su color claro y capacidad reflectante, absorbe menos calor, manteniéndose alrededor de 45°C bajo condiciones similares. Esta diferencia representa un alivio tangible para el confort urbano y ofrece una alternativa estratégica en ciudades hondureñas afectadas por el cambio climático y el crecimiento urbano acelerado.
Expertos en construcción, como César Bran, destacan que ambos materiales cumplen funciones estructurales distintas, pero el concreto sobresale en términos de resistencia al calor y durabilidad a largo plazo. Bran señaló que “en general, el concreto no calienta tanto como el asfalto”, subrayando su potencial para reducir el impacto térmico urbano.
La transición hacia materiales reflectantes y técnicas de urbanismo verde se perfila como un camino imprescindible para enfrentar las olas de calor extremo que afectan la salud y la productividad de la población. Redacción Ruth Corrales.

