Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La crisis energética vuelve a encender las alarmas en Honduras tras la advertencia del presidente del Sindicato de Trabajadores de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (STENEE), Miguel Aguilar, quien alertó que el cierre temporal de la Central Hidroeléctrica Patuca III podría provocar severos apagones en regiones altamente productivas como Olancho, El Paraíso y Yoro, justo en medio de una de las temporadas de sequía más extremas de los últimos años.

El escenario genera creciente preocupación entre empresarios, agricultores, comerciantes y miles de familias que dependen diariamente del suministro eléctrico para mantener sus actividades económicas. La situación no solo amenaza la estabilidad energética nacional, sino que también podría traducirse en pérdidas millonarias para sectores agrícolas, ganaderos e industriales.

Según Aguilar, la esperanza inmediata está puesta en la llegada urgente de lluvias que permitan elevar el caudal de los ríos Guayape y Guayambre, principales afluentes que alimentan el embalse de Patuca III, una de las obras hidroeléctricas más importantes del país, ubicada sobre el río Patuca, considerado el más extenso de Honduras y uno de los más caudalosos de Centroamérica.

El dirigente sindical explicó que la infraestructura eléctrica actual enfrenta condiciones críticas debido a enormes distancias de transmisión. “Hay más de 900 estructuras desde la estación en la colonia Torocagua hasta Catacamas. Eso provoca caída de voltaje, sobrecarga y un sistema vulnerable que durante décadas ha operado bajo improvisación”, denunció.

La ENEE confirmó que la hidroeléctrica necesita mantener un mínimo de 280 metros sobre el nivel del mar para operar con seguridad. Cuando el embalse baja de esa cota, las turbinas pierden presión suficiente para generar electricidad sin riesgo técnico, obligando a detener operaciones hasta recuperar niveles adecuados.

A esto se suma otro factor estratégico: el mantenimiento del llamado caudal ecológico, indispensable para garantizar la navegabilidad del río Patuca hacia comunidades de La Mosquitia, donde cientos de pobladores dependen del tránsito fluvial para actividades comerciales y de abastecimiento.

Aguilar enfatizó que Patuca III representa mucho más que generación energética. “La esencia de Patuca es brindar estabilidad eléctrica, reducir dependencia de plantas térmicas carísimas y aliviar la sobrecarga energética que soporta Tegucigalpa”, expresó.

Uno de los mayores riesgos identificados por técnicos del sistema eléctrico nacional es el sobrecalentamiento de líneas provocado por caída de voltaje en condiciones de alta temperatura. Este fenómeno incrementa el amperaje, eleva la presión sobre transformadores y obliga a sacar circuitos de operación para evitar daños mayores.

“Los apagones podrían producirse no necesariamente por falta de generación, sino por variaciones extremas de voltaje derivadas de temperaturas elevadas y largas distancias de transmisión”, advirtió Aguilar.

El STENEE insistió en que la solución estructural pasa por acelerar proyectos de energía renovable como Llanitos, Jicatuyo, El Tablón y nuevas expansiones hidroeléctricas, reduciendo gradualmente el uso de plantas arrendadas alimentadas con derivados del petróleo.

Mientras tanto, la alternativa inmediata recae sobre generación térmica instalada en Juticalpa, aunque especialistas advierten que esta opción representa mayores costos económicos y ambientales para el país. Redacción Wendoly V.

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