Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La intensa sequía que golpea el corredor seco hondureño comienza a dejar una estela de preocupación nacional tras afectar de forma directa a 33 municipios priorizados, donde el calor sofocante, la escasez de agua potable, las pérdidas ganaderas e incluso la reducción en la asistencia escolar elevan las alertas sobre una posible emergencia humanitaria sin precedentes.

El presidente de la Asociación de Municipios de Honduras, Juan Carlos Molina, advirtió que las actuales condiciones climáticas ya provocan impactos severos en miles de familias que dependen de la agricultura, la ganadería o del acceso limitado al agua para sobrevivir en zonas históricamente vulnerables.

Las temperaturas superiores a los 40 grados centígrados mantienen bajo presión a numerosas comunidades, mientras varios sistemas de abastecimiento colapsan ante la ausencia prolongada de lluvias. El fenómeno no solo amenaza cultivos o animales; ahora golpea de forma silenciosa la educación, debido a que numerosos menores dejan de asistir a clases por el agotamiento físico, la falta de hidratación o las difíciles condiciones ambientales.

Durante una reunión programada con representantes municipales, organismos internacionales definirán la distribución de 65 millones de dólares destinados a responder a la emergencia climática que afecta al corredor seco hondureño. La ayuda contempla asistencia humanitaria, fortalecimiento de sistemas hídricos, respaldo alimentario, recuperación agrícola, apoyo ganadero e implementación de mecanismos preventivos frente al avance de la crisis.

Según explicó Molina, una comisión técnica identificó previamente a los municipios con mayor riesgo, tomando en cuenta factores como pérdida de cultivos, deterioro de fuentes de agua, vulnerabilidad social, inseguridad alimentaria e impacto climático acumulado.

La situación genera creciente inquietud entre productores ganaderos, quienes enfrentan escasez crítica de pasto para alimentar al ganado. Expertos advierten que, si las condiciones extremas continúan durante las próximas semanas, podrían registrarse pérdidas económicas mayores, incremento en precios de alimentos básicos e incluso migración interna desde comunidades rurales.

La emergencia también expone la fragilidad de múltiples comunidades que sobreviven bajo condiciones de pobreza extrema, donde cada período seco incrementa el riesgo de inseguridad alimentaria. Diversos sectores consideran urgente ejecutar planes sostenibles antes que la crisis alcance niveles irreversibles.

Mientras tanto, habitantes del corredor seco enfrentan jornadas abrasadoras bajo un escenario marcado por incertidumbre, sed, pérdida productiva e impotencia colectiva ante uno de los períodos climáticos más agresivos registrados en años recientes. Redacción Martha C.

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