Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Fernando Anduray sacudió el escenario político hondureño con un mensaje directo, duro y cargado de presión interna: funcionarios del Gobierno estarían frenando la incorporación de nacionalistas mientras estructuras vinculadas a LIBRE siguen ocupando espacios dentro del Estado.
La advertencia coloca al oficialismo frente a una posible crisis de base. Anduray aseguró que desde hace más de dos meses se habrían girado instrucciones para sustituir dirigentes, activistas y empleados de LIBRE, pero varios funcionarios no habrían cumplido, generando enojo dentro del Partido Nacional.
El reclamo no es menor. En política, una base molesta puede convertirse en una tormenta. Y Anduray lo planteó sin rodeos: el Gobierno necesita respaldo, pero ese respaldo no llegará con nacionalistas afuera y con cuadros de LIBRE adentro del aparato gubernamental.
El dirigente nacionalista cuestionó a quienes, según su denuncia, estarían protegiendo a personas del partido contrario. Su mensaje fue una sacudida interna: dejar de defender intereses ajenos y atender a los nacionalistas que fueron despedidos, marginados o dejados sin respuesta.
Anduray habló de miles de empleados de LIBRE aún dentro del Gobierno y de decenas de miles de nacionalistas con demandas de reintegro, reclamos de prestaciones o necesidad urgente de trabajo. Detrás de esas cifras, dijo, hay familias, estructura política y militancia esperando decisiones reales.
La declaración abre una grieta incómoda para el Gobierno. Si la base nacionalista siente que el poder no le responde, la lealtad puede debilitarse, la defensa política puede enfriarse y la gobernabilidad puede entrar en una zona peligrosa.
El mensaje también lleva una advertencia institucional: ningún presidente se sostiene solo con cargos de alto nivel, discursos o nombramientos selectivos. Se sostiene con partido, estructura, calle, territorio y respaldo organizado.
Anduray elevó el tono al señalar que, si el nacionalismo sigue desatendido, el país podría enfrentar problemas de gobernabilidad. En su lectura, LIBRE mantiene capacidad de movilización, estructura social y presencia dentro del Estado, mientras el nacionalismo aún reclama su lugar.
El choque político ya está planteado: funcionarios señalados por lentitud, bases exigiendo espacio y una dirigencia que advierte que el tiempo de las contemplaciones se está agotando.
La crisis que describe Anduray no nace en la oposición externa, sino en el interior del propio poder. Y cuando la presión viene desde adentro, el costo político suele ser más alto, más rápido y más difícil de contener.
La advertencia es clara: un Gobierno que no ordena su casa política puede terminar enfrentando la presión de sus propios cimientos. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

