Tegucigalpa, Honduras.- La crisis provocada por la sequía en las zonas rurales de Honduras se ve agravada por el retorno de migrantes sin remesas ni otros recursos, mientras miles de familias enfrentan pérdidas de cultivos, menor acceso al agua, reducción de ingresos y dificultades para garantizar sus alimentos.

La situación forma parte de una crisis que afecta al Corredor Seco del Triángulo Norte de Centroamérica, integrado por Honduras, El Salvador y Guatemala, donde las condiciones climáticas adversas han golpeado especialmente a las comunidades que dependen de la agricultura de subsistencia.

Una evaluación realizada por Oxfam, organizaciones socias y Acción contra el Hambre documentó pérdidas generalizadas de cultivos y una reducción del acceso al agua en comunidades rurales vulnerables de los tres países.

El estudio involucró a 354 grupos focales en 58 municipios, con la participación de 4,260 personas. De acuerdo con la organización, los resultados reflejan la situación de más de 91,000 hogares rurales afectados por la combinación de sequía, pérdida de cosechas y vulnerabilidades acumuladas.

Pérdida de cultivos

Uno de los principales impactos se registra en la producción de alimentos. Según Oxfam, el 78.6 % de más de 70,000 hogares productores de maíz reportaron pérdidas de entre el 75 % y el 100 % de sus cosechas.

En el caso del frijol, las pérdidas de entre el 75 % y el 100 % fueron reportadas por aproximadamente un tercio de los hogares incluidos en la evaluación.

La reducción de la producción también ha provocado un rápido agotamiento de las reservas alimentarias. El 64.2 % de los hogares que todavía cuentan con reservas de maíz estima que estas les alcanzarán para tres semanas o menos.

La situación ocurre además en un contexto marcado por el incremento de los precios de productos básicos y la reducción de las oportunidades de empleo temporal en las zonas rurales.

El retorno de migrantes suma presión

A esta situación se incorpora un fenómeno que preocupa a las organizaciones humanitarias: el retorno de personas migrantes a sus comunidades sin remesas ni recursos económicos.

La investigación documentó más de 6,200 movimientos migratorios durante los tres meses previos a la evaluación y detectó particularmente en Honduras el retorno de migrantes sin remesas.

De acuerdo con Oxfam, estas personas regresan a hogares que ya enfrentan pérdida de cosechas, desempleo y escasez de agua, aumentando la presión sobre familias que tienen recursos limitados para responder a las necesidades de sus integrantes.

El Corredor Seco atraviesa varios países de Centroamérica y concentra a millones de personas, muchas de ellas dependientes de la agricultura de subsistencia. En esta zona son frecuentes los períodos prolongados de sequía seguidos por lluvias intensas.

Oxfam señala que el 80 % de los pequeños productores viven en condiciones de pobreza, mientras que muchas personas se ven obligadas a migrar ante las dificultades económicas y climáticas.

Ante este panorama, el gerente humanitario de Oxfam en Centroamérica, Iván Aguilar, advirtió que existe un margen limitado para responder a las necesidades de las comunidades afectadas.

La organización considera que, si no se implementan medidas adecuadas, la crisis podría prolongarse hasta el próximo ciclo agrícola y generar un mayor deterioro de la seguridad alimentaria.

Oxfam pidió a los gobiernos, organismos internacionales y donantes ampliar la asistencia alimentaria, fortalecer el apoyo económico a las familias afectadas, garantizar el acceso al agua e incrementar las inversiones destinadas a la adaptación climática en las comunidades rurales del Corredor Seco.

Para Honduras, el escenario representa un desafío adicional para las familias que dependen de la agricultura y que ahora deben enfrentar simultáneamente la pérdida de cultivos, la escasez de agua, la falta de empleo y el retorno de migrantes sin recursos. Con información de EFE

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