Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La escena diplomática hondureña ha quedado bajo fuerte escrutinio tras la juramentación de la canciller Mireya Agüero, quien oficializó el nombramiento de su sobrina, María Dolores Agüero Lara, como embajadora extraordinaria y plenipotenciaria de Honduras ante el Reino de Bélgica, además de jefa de misión ante la Unión Europea, una de las representaciones más estratégicas del servicio exterior.

El acto, realizado en un contexto de alta sensibilidad política, ha encendido un intenso debate público sobre transparencia estatal, ética institucional y presunto nepotismo, generando reacciones inmediatas en redes sociales y sectores legislativos.

La nueva representante diplomática no es ajena al servicio exterior. Agüero Lara ya ocupó la titularidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores y Cooperación Internacional entre 2017 y 2019, etapa en la que acumuló experiencia en gestión internacional, cooperación bilateral y representación multilateral. Tras asumir el nuevo cargo, declaró que lo hace con un “profundo compromiso institucional y sentido de responsabilidad nacional”.

Sin embargo, la narrativa oficial contrasta con la percepción ciudadana. Diversos actores políticos han cuestionado la decisión, señalando posibles vínculos familiares como un factor determinante en el nombramiento. El diputado liberal Rashid Mejía elevó el tono del debate en la red social X, al cuestionar públicamente: “La tía juramentando a su sobrina, ¿por qué?”, recordando además consignas ciudadanas contra el llamado “familión” en estructuras del Estado.

Las críticas han reactivado el discurso sobre la necesidad de una ley antinepotismo, impulsada por sectores del Congreso que advierten un retroceso en prácticas de transparencia. Analistas políticos coinciden en que este tipo de designaciones puede afectar la percepción internacional de gobernanza institucional, especialmente en misiones diplomáticas de alto nivel como la Unión Europea.

En paralelo, el gobierno también oficializó otros nombramientos en el servicio exterior, incluyendo la designación de Rosario Castillo Galo como embajadora ante la República de Argentina, en una jornada diplomática que busca reestructurar representaciones clave del país.

Hasta el momento, la cancillería no ha emitido una posición ampliada respecto a las críticas surgidas por el vínculo familiar en esta designación, lo que mantiene abierto el debate público y político.  Redacción Ruth Corrales.

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