Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La política hondureña volvió a demostrar su ansiedad por el poder. Cuando el país apenas intenta descifrar el rumbo del nuevo gobierno de Nasry Asfura, varios actores de Libre, Partido Nacional y Partido Liberal ya comenzaron a moverse como si la elección de 2029 estuviera a la vuelta de la esquina.
El mensaje es grave: Honduras podría estar entrando en una campaña adelantada, agresiva y peligrosa, justo cuando la población reclama soluciones y no cálculos partidarios. El fin de semana dejó imágenes, giras, discursos y reapariciones que activaron una lectura nacional de crisis: la clase política no descansa, aunque el pueblo sí esté cansado.
Con apenas 109 días de gobierno, el país ya mira movimientos de alto perfil. Tomás Zambrano, presidente del Congreso Nacional, recorrió territorios con una agenda intensa que incluyó promesas, aportes y presencia pública en zonas estratégicas.
En Tocoa, Colón, Zambrano prometió 200 becas, entregó 3 millones de lempiras al Centro de Rehabilitación CRICOL y respaldó actividades relacionadas con centros educativos y eventos locales. Luego extendió su presencia hacia Olanchito, Yoro.
La lectura política es inevitable. En Honduras, una gira de poder nunca es inocente. Menos cuando ocurre tan temprano, con tanta exposición y en medio de un país que sigue esperando señales claras de solución. Por eso la pregunta ya arde en la conversación pública: ¿gestión nacional o precampaña disfrazada?
El tablero también se movió desde la oposición. Jorge Cálix estuvo en Azacualpa, Santa Bárbara, junto a dirigentes liberales. Su presencia confirma que el Partido Liberal tampoco quiere quedarse mirando desde la grada mientras otros empiezan a ocupar territorio.
Rixi Moncada, figura fuerte de Libre, apareció en San Nicolás, Santa Bárbara, en una actividad con mujeres emprendedoras convocada por la alcaldesa Carmen Paz. Aunque el encuentro tuvo enfoque social, el mensaje político es evidente: Libre está midiendo presencia, bases y narrativa territorial.
Pero el verdadero incendio lo provocó Luis Redondo en Choluteca. El expresidente del Congreso reapareció ante bases de Libre con un discurso frontal, duro y altamente confrontativo, llamando a la unidad para retomar el poder y sacar a quienes llamó “criminales que gobiernan”.
Ese mensaje rompe cualquier apariencia de calma. Redondo no regresó para moderar el ambiente. Redondo regresó para abrir fuego político. Su reaparición coloca a Libre en modo ofensivo y aumenta la tensión frente a un gobierno que apenas inicia.
La crisis política se vuelve más seria porque el país no está pidiendo campaña. Honduras está pidiendo comida, empleo, seguridad, salud, escuelas, carreteras, inversión, energía estable y transparencia. La gente no quiere otra guerra de discursos, quiere resultados.
Si los partidos deciden adelantar la confrontación, el riesgo es enorme. La política podría devorar otra vez la agenda nacional. El Congreso podría convertirse en plataforma electoral. Las bases podrían ser agitadas antes de tiempo. El país podría quedar atrapado en una batalla de poder mientras los problemas reales siguen creciendo.
La ciudadanía ya conoce ese libreto: promesas tempranas, discursos fuertes, acusaciones cruzadas, giras territoriales, estructuras activadas y un país usado como escenario de campaña. Pero esta vez el desgaste social es más profundo y la paciencia parece mucho menor.
Si los políticos adelantan la campaña, también adelantan su desgaste. Honduras no puede seguir pagando el precio de una clase dirigente que piensa primero en el poder y después en el pueblo. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com

