Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – La CREE quiere volver a ser árbitro fuerte del sistema eléctrico hondureño, en medio de un escenario donde la regulación, la independencia institucional, la fiscalización de la ENEE vuelven a convertirse en temas decisivos para el futuro energético del país.
El comisionado presidente de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica, Héctor Corrales, afirmó que la actual administración trabaja en corregir los cambios realizados en años anteriores al marco legal del ente, al considerar que esas reformas provocaron pérdida de autoridad, debilitamiento institucional, menor respeto al orden jurídico.
La declaración coloca nuevamente bajo atención pública el papel de la CREE como ente responsable de ordenar el sector, vigilar el cumplimiento de la ley, proteger a los abonados, garantizar que todos los actores operen bajo reglas claras dentro del sistema eléctrico nacional.
Corrales explicó que el objetivo principal es recuperar la independencia del organismo regulador. Esa independencia resulta clave para evitar que las decisiones técnicas queden sometidas a presiones políticas, intereses particulares o tratamientos diferenciados entre instituciones públicas, empresas privadas, operadores del mercado.
Uno de los puntos más fuertes del planteamiento es la intención de que la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE) sea tratada como un ente regulado. Esto significa que la estatal deberá ser observada, evaluada, fiscalizada conforme al marco legal, sin quedar fuera del alcance regulatorio por su condición pública.
La propuesta marca una señal relevante dentro del sector energético, donde la ENEE mantiene un papel dominante, pero también enfrenta cuestionamientos por crisis financieras, pérdidas, calidad del servicio, retos operativos, demandas ciudadanas vinculadas al costo de la energía eléctrica.
Para Corrales, devolver a la CREE al rumbo correcto permitirá que la institución ejerza plenamente sus funciones. Esa recuperación incluye mayor capacidad técnica, fuerza legal, claridad administrativa, herramientas suficientes para supervisar con seriedad a los actores del sistema.
El fondo del debate va más allá de una reforma institucional. Se trata de definir si Honduras puede contar con un regulador sólido, independiente, respetado, capaz de proteger al usuario final, promover equilibrio, generar confianza en un sector estratégico para la economía nacional.
La electricidad impacta cada hogar, cada negocio, cada industria, cada inversión. Por eso, el fortalecimiento de la regulación eléctrica en Honduras puede convertirse en una pieza decisiva para mejorar la transparencia, reducir distorsiones, elevar la confianza pública en las decisiones energéticas.
La CREE asegura que su propósito central sigue siendo la defensa de los abonados del sistema eléctrico. En un país donde la factura de energía pesa sobre miles de familias, la regulación deja de ser un asunto técnico para convertirse en una prioridad social, económica, ciudadana.
Con este nuevo enfoque, la institución busca recuperar autoridad, presencia, credibilidad. El desafío será convertir ese discurso en acciones concretas, fiscalización efectiva, reglas iguales para todos, protección real para quienes sostienen con sus pagos el sistema eléctrico hondureño. Laura V.

