Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La creciente nube de humo que cubre la capital hondureña ha comenzado a pasar una factura alarmante en la salud pública. El aumento de la contaminación del aire provocó un incremento del 40 por ciento en enfermedades respiratorias, afectando de forma severa a niños, adultos mayores, personas con enfermedades crónicas e incluso a ciudadanos sin antecedentes médicos.

En hospitales, clínicas privadas, centros de salud , el flujo de pacientes con síntomas respiratorios se ha elevado de manera preocupante. Casos de tos seca, fiebre, irritación ocular, dolor corporal, congestión, dificultad para respirar e inflamación de garganta se repiten diariamente en las consultas médicas, encendiendo las alertas sanitarias en la capital.

El doctor Carlos Henríquez confirmó que la situación se ha vuelto crítica debido a la combinación entre el humo persistente, las altas temperaturas extremas, la quema agrícola, incendios forestales e intensa circulación vehicular.

“El aire contaminado está generando consecuencias graves en la salud respiratoria de la población. Cada día llegan más pacientes con cuadros respiratorios complejos, especialmente personas vulnerables”, explicó el especialista.

La densa bruma gris que permanece atrapada sobre Tegucigalpa no solo deteriora la visibilidad, sino también incrementa los niveles de partículas tóxicas suspendidas en el ambiente. Expertos advierten que la exposición prolongada podría desencadenar complicaciones pulmonares, crisis asmáticas, infecciones severas e incluso daños cardiovasculares silenciosos.

Los grupos con diabetes, hipertensión, problemas pulmonares crónicos o enfermedades cardíacas enfrentan un riesgo mayor debido a la deshidratación acelerada causada por el intenso calor. Médicos aseguran que el cuerpo humano pierde más líquidos bajo estas condiciones extremas, debilitando el sistema inmunológico frente a agentes contaminantes.

Especialistas recomiendan utilizar mascarilla al salir, reducir actividades físicas bajo el sol, aumentar el consumo de agua, frutas frescas e identificar rápidamente síntomas persistentes para evitar complicaciones médicas mayores. También alertan sobre el peligro de la automedicación, práctica que podría empeorar cuadros respiratorios ocultos.  Redacción Martha C.

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