La institución bancaria integra seguros, inversión ambiental y cooperación internacional en una estrategia que ya alcanza ecosistemas costeros de Honduras, El Salvador y Costa Rica.
Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com – Banco Davivienda Honduras consolida un modelo de sostenibilidad financiera que destina recursos procedentes de sus Seguros Verdes a la restauración y conservación de manglares en tres países de Centroamérica.
La estrategia ha intervenido directamente más de 26 hectáreas de bosque de manglar, combinando protección para los asegurados, recuperación ecológica, participación comunitaria y creación de empleos verdes.
El programa se desarrolla en Honduras, El Salvador y Costa Rica con asistencia técnica de la Cooperación Alemana para el Desarrollo, GIZ, mediante el Programa Biodiversidad y Negocios en Centroamérica y República Dominicana.
También participan redes empresariales, instituciones ambientales y organizaciones comunitarias como FUNDEMAS, el Área de Conservación Guanacaste del Sistema Nacional de Áreas de Conservación, AMBAS, ASPROTOGOLVE y Coopemprendedoras.
Un producto financiero conectado con la biodiversidad
Los Seguros Verdes funcionan bajo un modelo en el cual Davivienda destina un porcentaje de las primas anuales a iniciativas de restauración y conservación ambiental.
Las pólizas mantienen su función de proteger a personas, familias y empresas, pero incorporan una dimensión adicional al movilizar recursos hacia la recuperación de manglares, conservación de especies, protección costera y fortalecimiento de comunidades.
Más de 60 mil asegurados, familias y empresas forman parte de la iniciativa regional. Esta escala permite observar cómo la sostenibilidad puede incorporarse a productos financieros sin desplazar su objetivo principal.
La institución también dispone de Cuentas Verdes, otro mecanismo orientado a movilizar recursos hacia iniciativas de conservación de la biodiversidad.
“En Davivienda entendemos que la sostenibilidad es parte esencial de nuestro negocio”, afirmó Soraya Suazo, coordinadora de Sostenibilidad de Davivienda Honduras.
Suazo explicó que estas soluciones buscan proteger a los clientes y generar efectos positivos en el entorno, mostrando que el sector financiero puede participar en la regeneración de ecosistemas, la adaptación climática y el desarrollo comunitario.
Honduras concentra impacto ambiental y laboral
La operación hondureña se ejecuta desde 2022 en el sitio Ramsar 1000, localizado en el litoral sur del país.
Hasta ahora, el Seguro Verde ha contribuido a recuperar siete hectáreas de manglar y sembrar más de 14 mil plántulas. El proceso incluye educación ambiental y respaldo a iniciativas de ecoturismo.
La inversión acumulada alcanza USD 41,200, mientras el número de asegurados participantes supera los 13,900.
La iniciativa ha creado 18 empleos verdes permanentes, nueve ocupados por mujeres. Este componente extiende el impacto del proyecto más allá de la restauración ambiental, al incorporar ingresos y oportunidades laborales en las zonas relacionadas con la conservación.
El proyecto se desarrolla junto con ASPROTOGOLVE, organización hondureña vinculada con las acciones comunitarias ejecutadas en el territorio.
Los resultados reflejan una articulación entre recursos financieros, asistencia técnica y participación local, tres elementos necesarios para sostener intervenciones ambientales a largo plazo.
La expansión regional del modelo
La estrategia comenzó en El Salvador y posteriormente se amplió a Honduras y Costa Rica. Cada intervención fue adaptada a las condiciones ambientales y sociales de su territorio.
En Costa Rica, el programa opera desde 2023 en Cuajiniquil, Guanacaste, donde apoya la restauración y el monitoreo de diez hectáreas de manglar.
La intervención ha permitido mantener 2.5 kilómetros de canales para recuperar el flujo natural del agua, sembrar 300 plántulas y fortalecer el seguimiento de fauna.
Con una inversión acumulada de USD 124,087, el proyecto ha contribuido a disminuir progresivamente la salinidad y aumentar la presencia de aves acuáticas. Los registros también han identificado la presencia del jaguar.
En El Salvador, las acciones se concentran en el sitio Ramsar Barra de Santiago. Desde 2010, el programa ha restaurado directamente 9.5 hectáreas y beneficiado indirectamente otras 19.5 hectáreas.
Entre junio de 2025 y mayo de 2026 se avanzó en la restauración de 1.5 hectáreas adicionales y en la recuperación indirecta de otras cuatro.
La inversión acumulada supera los USD 154 mil, con 500 voluntarios movilizados y un promedio de 33 empleos verdes cada año. De esos puestos, 21 son ocupados por mujeres.
El modelo también complementa otras iniciativas ambientales de Davivienda en El Salvador, incluida la conservación de tortugas marinas respaldada mediante las Cuentas Verdes.
El papel de la banca frente al cambio climático
La restauración de manglares posee relevancia estratégica porque estos ecosistemas capturan carbono, amortiguan el impacto sobre las costas, conservan biodiversidad y respaldan actividades productivas locales.
La participación del sistema financiero puede ampliar las fuentes de recursos disponibles para estas tareas, especialmente cuando los aportes se integran a productos utilizados regularmente por personas y empresas.
La experiencia regional de Davivienda representa un caso de innovación financiera orientada a generar valor compartido. Su alcance dependerá de la continuidad de las inversiones, el seguimiento técnico y la conservación de las áreas recuperadas.
La combinación de seguros, cooperación internacional y participación comunitaria abre una ruta para que la sostenibilidad deje de ser un componente aislado y se integre progresivamente en la actividad bancaria centroamericana. —Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com
