Rosario Murillo atacó esta semana a los periodistas independientes de Nicaragua en el Día Internacional del Periodista, al calificarlos de “ciegos, sordos, mudos e insensatos” y acusarlos de realizar una “estúpida labor de estúpidos”, en un país donde la persecución contra la prensa ha empujado al exilio a 310 trabajadores de medios desde 2018 y ha dejado al menos 60 medios cerrados, confiscados o destruidos.

La ofensiva verbal coincidió con nuevas cifras sobre el deterioro de la libertad de prensa. La Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia documentó entre abril y junio de 2026 al menos 24 agresiones contra periodistas y medios independientes: 21 agresiones verbales, escritas y digitales, dos casos de desplazamiento forzado y un caso de abuso del poder estatal.

Según 100% Noticias, durante ese mismo periodo dos periodistas abandonaron el país por acoso policial y temor a ser detenidos. Con esos casos, aumentó a 310 la cantidad de periodistas y trabajadores de medios obligados al exilio desde 2018.

Murillo lanzó sus descalificaciones durante una intervención pública en la que mezcló referencias a acciones de su Gobierno con ataques a los comunicadores que informan desde Nicaragua y desde el exilio sobre abusos de poder, violaciones de derechos humanos y corrupción. También acusó a los periodistas de abusar de la tecnología y de pretender “llenarnos de bocas sucias, terrorismo virtual”, dentro de lo que describió como una “sistemática faena, sistemática y malvada faena”.

Después elevó el tono y afirmó: “Estúpida labor de estúpidos, que no siendo nicaragüenses desconocen el alma nuestra”.

El ataque coincidió con nuevas denuncias sobre censura y exilio forzado

El mismo día, el Colectivo Nicaragua Nunca Más destacó la resistencia de los periodistas nicaragüenses que siguen informando dentro y fuera del país pese a uno de los contextos más adversos para la libertad de prensa en las Américas. La organización, con sede en Costa Rica, señaló que ejercer el periodismo independiente en Nicaragua implica censura, vigilancia, amenazas, hostigamiento, cierre y confiscación de medios, persecución contra familiares y riesgo permanente de detención o desplazamiento forzado.

La respuesta a la pregunta central del caso es directa: los periodistas independientes en Nicaragua enfrentan insultos desde la cúpula del poder, persecución estatal dentro del país y hostigamiento más allá de las fronteras. El cuadro descrito por las organizaciones incluye desde agresiones verbales hasta exilio, confiscación de medios y alertas de riesgo para la vida de comunicadores refugiados en Costa Rica.

Murillo también se refirió a los periodistas desterrados y desnacionalizados por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. “Y menos cuando la estupidez, la estulticia, la imbecilidad, perdonen la palabra, se usan para ganar chelines, chelines que son de mal agüero para los que los recogen”, dijo.

En el inicio de su intervención sostuvo que en Nicaragua “no criamos cuervos” y que “no nos sacarán los ojos”. Luego añadió: “De verdad se lo decimos: los que ya no son nicaragüenses, y en realidad nunca lo fueron, viven en la ansiedad y el miedo de su propia vaguedad, de su propia intrascendencia y, de hecho, de su inexistencia. Eso les da ansiedad, eso les da miedo”.

La presión sobre la prensa nicaragüense también se extiende a Costa Rica

El Colectivo Nicaragua Nunca Más expresó una preocupación especial por la situación de periodistas nicaragüenses refugiados o exiliados en Costa Rica. La organización aseguró que al menos siete comunicadores reportaron vigilancia, seguimientos cerca de sus viviendas, amenazas en redes sociales, exposición de información personal, intimidaciones en espacios públicos, fotografías de sus vehículos y llamadas desde números desconocidos.

Algunos, agregó la organización, fueron alertados por autoridades costarricenses sobre riesgos graves para su vida e integridad. Uno de los casos documentados obligó a una periodista a abandonar de manera urgente Costa Rica por razones de seguridad.

El colectivo advirtió además que representantes del régimen usan redes sociales para alentar ataques contra periodistas exiliados. También pidió a las naciones democráticas exigir el cese inmediato de la persecución, vigilancia, criminalización y hostigamiento contra periodistas, comunicadores y trabajadores de medios, y reclamó a Costa Rica y a otros países receptores de exiliados que refuercen los mecanismos de prevención, investigación y protección frente a posibles actos de represión transnacional.

Desde 2018, la dictadura ha destruido, confiscado o cerrado al menos 60 medios de comunicación. En 2026 se registró el cierre de Radio Stereo Romance, de Jinotepe, después de 31 años de transmisión, junto con la confiscación de sus equipos por parte de Telcor.

Ese caso se sumó a las confiscaciones y cierres de medios como LA PRENSA, Confidencial y 100% Noticias, cuyas redacciones se vieron obligadas a reconstruirse desde el exilio y a depender de redes de fuentes que permanecen dentro de Nicaragua bajo riesgo constante. Con información de Infobae

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!