Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.- La coordinadora del Observatorio de la Violencia de la UNAH, Migdonia Ayestas, encendió las alertas nacionales tras revelar un incremento alarmante de la violencia extrema en Honduras durante los primeros meses de 2026, con un saldo que golpea directamente la estabilidad social del país.
De acuerdo con el informe, se han registrado 15 escenas de muertes múltiples que han dejado un total de 72 víctimas, entre ellas al menos ocho mujeres, lo que refleja una escalada preocupante en los patrones del crimen organizado y la criminalidad estructural.
Ayestas advirtió que este fenómeno no solo representa cifras, sino un impacto profundo en la percepción de inseguridad, generando temor constante en comunidades urbanas, rurales y sectores productivos que hoy viven bajo presión permanente.
“Se contabilizan 15 escenas de homicidios múltiples con 72 víctimas, lo cual evidencia un deterioro sostenido en la seguridad nacional”, señaló la especialista, al tiempo que comparó los datos con el mismo periodo del año anterior, donde se habían reportado 16 escenas, aunque con menor carga letal.
El informe también expone un punto crítico: el incremento de violencia contra grupos vulnerables, incluyendo estudiantes, policías, agricultores y campesinos del Bajo Aguán, territorios históricamente afectados por conflictos sociales y presencia de estructuras criminales.
La experta de la UNAH atribuyó esta crisis a factores estructurales como la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades laborales y las deficiencias en el sistema educativo, elementos que alimentan el ciclo de violencia en el país.
Asimismo, advirtió que el año 2026 podría cerrar con niveles de violencia superiores a los registrados anteriormente si no se ejecutan acciones contundentes en materia de prevención, investigación criminal y fortalecimiento institucional.
Ayestas hizo un llamado urgente a las autoridades para acelerar procesos de investigación, identificar responsables y desarticular estructuras del crimen organizado que operan bajo esquemas de amenaza constante en distintas regiones del país.
El panorama descrito por el Observatorio de la Violencia deja en evidencia un desafío nacional urgente: reconstruir la confianza ciudadana, frenar la expansión del crimen y recuperar la seguridad como pilar esencial del Estado. Redacción Ruth Corrales.
