Tegucigalpa, Honduras.- La crisis hídrica de Tegucigalpa dio un nuevo paso este 10 de septiembre: el Sistema Municipal de Gestión de Riesgos (Simger) declaró alerta roja por sequía para el Distrito Central, mientras los dos principales embalses de la capital continúan acercándose al nivel considerado crítico.

El dato más delicado corresponde a La Concepción, que se encuentra al 25,78% de su capacidad.

El umbral crítico establecido por las autoridades es inferior al 25%, por lo que la represa está apenas 0,78 puntos porcentuales por encima de esa línea.

Los Laureles presenta un margen ligeramente mayor, pero tampoco cómodo: registra 27,58% de capacidad.

Aunque el boletín municipal registra actualmente dos días consecutivos sin lluvia significativa, ese no es el origen principal de la emergencia.

Entre enero y el 9 de septiembre de 2026, el Distrito Central acumuló apenas 328,5 milímetros de lluvia, frente a un promedio histórico de 578,5 milímetros para el mismo período.

Eso representa un déficit de 250 milímetros, equivalente a 43,2% menos precipitación.

La sequía, por tanto, es el resultado de meses consecutivos en los que las lluvias no han logrado compensar las necesidades del sistema.

Agosto fue particularmente crítico: solo se registraron 2,9 milímetros, frente a un promedio histórico mensual de 113 milímetros. Hasta el 9 de septiembre apenas se habían acumulado otros 6,4 milímetros, cuando el promedio del mes ronda los 151,8.

2026 está por debajo incluso de otros años secos

Otro análisis divulgado por la Alcaldía compara 2026 con años como 1997, 2015, 2016, 2019 y 2023.

Entre enero y el 9 de septiembre, 2026 registra los 328,5 milímetros ya mencionados.

En el mismo periodo, por ejemplo, 2015 acumuló 407,8 milímetros; 1997 llegó a 461,7 y 2023 alcanzó 547,6.

El promedio de esos años comparados es de 490,2 milímetros, por lo que 2026 aparece 33% por debajo de esa referencia.

Ese porcentaje es distinto al déficit de 43,2% porque cada cálculo utiliza una base diferente: uno compara 2026 con determinados años y el otro con el promedio climatológico 1991-2020.

¿Sequía severa o extrema?

Los propios boletines municipales muestran cómo ha evolucionado el indicador.

Un reporte utiliza el índice SPI-3 de agosto, de -2,25, dentro de la categoría de sequía extrema.

La actualización de septiembre muestra un SPI-3 de -1,51, clasificado como sequía severa.

Eso supone una mejora del indicador meteorológico, pero no significa que los embalses se hayan recuperado.

Las represas reaccionan a la cantidad de agua que realmente llega desde sus cuencas y necesitan lluvias sostenidas para aumentar sus reservas.

Lo que está en juego si las lluvias no llegan

El municipio advierte sobre varios impactos potenciales: mayor demanda de agua potable, estrés sobre cultivos y pastizales, descenso de ríos y quebradas, mayor riesgo de incendios forestales y golpes de calor.