Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — Honduras enfrenta una nueva señal de alarma tras el contundente informe divulgado por Comisionado Nacional de los Derechos Humanos, organismo que confirmó el registro de 118 masacres en apenas 42 meses, una cifra devastadora que expone el avance de la violencia criminal, la fragilidad institucional, así como el fracaso de las respuestas estatales fragmentadas.

La titular del organismo, Blanca Izaguirre, advirtió que el país continuará atrapado en una espiral sangrienta mientras las autoridades mantengan medidas reactivas sin atacar las raíces profundas del conflicto social. La funcionaria sostuvo que cada masacre representa un reflejo del deterioro estructural que golpea amplios territorios hondureños.

El informe detalla que desde diciembre de 2022 hasta mayo de 2026 se contabilizan hechos violentos con tres o más víctimas mortales en 16 de los 18 departamentos del país, situación que mantiene bajo extrema tensión a miles de familias hondureñas.

Las estadísticas colocan a Francisco Morazán como el departamento con mayor número de casos, acumulando 22 masacres. Le siguen Yoro con 20, Cortés con 16, Olancho con 13, mientras Colón registra nueve episodios violentos, consolidándose como los principales focos rojos de criminalidad extrema.

Para defensores de derechos humanos, el incremento sostenido de estas tragedias refleja la expansión de redes criminales, conflictos territoriales, narcotráfico, disputas por control local, además de profundas debilidades en los sistemas de investigación criminal.

“Estos hechos no pueden continuar tratándose como casos aislados”, alertó Izaguirre, al insistir en que Honduras necesita una estrategia integral capaz de prevenir el avance del terror que golpea comunidades enteras.

El organismo humanitario recordó que ha emitido múltiples advertencias preventivas sobre zonas con alta conflictividad; sin embargo, las respuestas estatales siguen siendo insuficientes frente al crecimiento del fenómeno violento.

Solo durante 2026 Honduras acumula al menos 12 muertes múltiples distribuidas en nueve departamentos, dejando cerca de 60 víctimas mortales, panorama que incrementa el temor ciudadano ante posibles nuevos ataques.

La crisis también alcanza a defensores ambientales, líderes territoriales, activistas comunitarios, quienes permanecen bajo constante amenaza. Izaguirre recordó que Honduras arrastra condenas internacionales relacionadas con asesinatos de defensores de recursos naturales, hecho que continúa dañando la imagen internacional del país.

Mientras tanto, miles de hondureños observan con preocupación cómo la violencia continúa expandiéndose en distintas regiones nacionales. Redacción Martha C.

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