Tegucigalpa, Honduras | HonduPrensa.Com — La Conferencia Episcopal de Honduras lanzó un contundente pronunciamiento tras la sangrienta masacre registrada en la finca de palma “Paso Aguán”, en la aldea de Rigores, Trujillo, departamento de Colón, donde al menos once personas perdieron la vida en uno de los episodios más estremecedores del año.

Con un mensaje cargado de dolor, alarma nacional e indignación colectiva, los obispos hondureños condenaron la creciente ola criminal que golpea al país, advirtiendo que la violencia extrema está dejando una profunda herida social en cientos de familias. La Iglesia Católica afirmó sentir “profunda tristeza e indignación” ante hechos que continúan sembrando terror en distintas regiones del territorio hondureño.

El comunicado episcopal surge en medio de una escalada violenta que también sacudió recientemente a Corinto, Omoa, zona fronteriza con Guatemala, donde policías y civiles murieron en nuevos ataques armados que elevaron la tensión en sectores considerados altamente vulnerables por organismos de seguridad.

Los líderes religiosos repudiaron de forma categórica cualquier intento de justificar los asesinatos múltiples que, según señalaron, han “ensangrentado” a Honduras, debilitando la paz social, aumentando el temor ciudadano e intensificando la percepción de inseguridad en comunidades rurales y urbanas.

La Iglesia además expresó solidaridad con los familiares de las víctimas, elevó plegarias por el eterno descanso de los fallecidos y pidió por la recuperación inmediata de las personas heridas durante los ataques armados registrados en Colón y Omoa.

El pronunciamiento también incluyó un fuerte llamado nacional orientado hacia la búsqueda urgente de justicia, verdad, reconciliación social y fortalecimiento institucional. Los obispos insistieron en la necesidad de impulsar estrategias integrales contra el crimen organizado, reforzar la prevención comunitaria, recuperar espacios públicos tomados por estructuras criminales e incrementar programas de atención social para jóvenes en riesgo.

Mientras tanto, comunidades enteras permanecen sumidas en temor, duelo e incertidumbre, esperando acciones contundentes capaces de frenar la expansión del crimen violento que amenaza la tranquilidad nacional. Redacción Ruth Corrales.

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!