Las proyecciones económicas internacionales evidencian los desafíos estructurales de Honduras frente al crecimiento regional, mientras la administración de Nasry Asfura enfrenta exigencias de generación de empleo, estabilidad de precios y fortalecimiento de la productividad nacional.
Tegucigalpa, Honduras | 26 de octubre de 2026. – La posición de Honduras en los indicadores internacionales de producción por habitante ha adquirido nueva relevancia tras la circulación de una gráfica basada en cifras atribuidas al Fondo Monetario Internacional (FMI), que presenta al país con uno de los menores niveles de Producto Interno Bruto (PIB) per cápita nominal entre las economías hispanohablantes del continente.
Según la información difundida, Honduras alcanzaría un PIB per cápita de US$3,662.94 durante 2026, mientras Nicaragua registraría US$3,731.83, una diferencia de aproximadamente 69 dólares por habitante que, de confirmarse bajo una misma metodología y edición estadística, modificaría el orden relativo de ambas economías en ese indicador.
La base de datos World Economic Outlook del FMI constituye una de las principales referencias internacionales para evaluar el desempeño macroeconómico. Sus estimaciones incorporan variables como crecimiento económico, inflación, empleo, población y otros indicadores relevantes para el análisis comparativo.
Sin embargo, las cifras correspondientes a 2026 deben entenderse como estimaciones y proyecciones sujetas a revisiones, no como resultados definitivos de un año que todavía no concluye.
Diferencias económicas entre Honduras y sus vecinos
La comparación regional permite identificar diferencias importantes en el tamaño de las economías, la productividad por habitante y las condiciones de desarrollo.
De acuerdo con los datos del Banco Mundial para 2025, Honduras registró un PIB per cápita nominal aproximado de US$3,598, mientras Nicaragua alcanzó alrededor de US$3,173 y Guatemala unos US$6,598.
Estas cifras históricas muestran que Honduras superaba a Nicaragua durante 2025, por lo que cualquier cambio proyectado para 2026 debe evaluarse cuidadosamente, considerando posibles revisiones estadísticas, cambios de tipo de cambio, ajustes poblacionales y diferencias en las metodologías utilizadas.
El crecimiento del PIB per cápita nominal expresado en dólares puede variar incluso cuando una economía mantiene una expansión real positiva, porque intervienen modificaciones cambiarias, demográficas y de precios.
Por ese motivo, no sería técnicamente correcto interpretar un cambio de posición regional como prueba automática de un deterioro equivalente del bienestar de toda la población.
Proyecciones de crecimiento e inflación para 2026
Las estimaciones disponibles en el perfil económico del FMI para Honduras contemplan un crecimiento real cercano al 3.3 % durante 2026, acompañado de una inflación promedio proyectada alrededor del 4.4 %.
Estas cifras sugieren que el análisis económico debe considerar simultáneamente la expansión de la producción, el comportamiento de los precios y la distribución de las oportunidades generadas por la actividad económica.
Una economía puede crecer sin que todos sus habitantes experimenten mejoras proporcionales en sus ingresos. Esa diferencia adquiere particular importancia cuando existen altos niveles de informalidad, desigualdad territorial y brechas de acceso a empleos productivos.
En consecuencia, el debate nacional no debería limitarse a cuánto produce Honduras por habitante, sino también a la manera en que esa producción contribuye al bienestar de los trabajadores y de las comunidades.
Empleo, informalidad y productividad nacional
La creación de empleo formal constituye uno de los principales desafíos del desarrollo económico hondureño.
Los problemas del mercado laboral no se reflejan únicamente en la tasa de desempleo abierto. También deben analizarse el subempleo, la informalidad, los ingresos insuficientes, la baja productividad y la limitada cobertura de protección social.
Estas condiciones restringen la capacidad de consumo de los hogares, dificultan el ahorro y reducen las posibilidades de crecimiento de largo plazo.
Para evaluar correctamente la posición laboral de Honduras frente a Centroamérica resulta indispensable utilizar estadísticas comparables, correspondientes al mismo período y con definiciones equivalentes.
Por ello, la afirmación de que Honduras registra la mayor tasa de desempleo de Centroamérica requiere una verificación específica en las series del Consejo Monetario Centroamericano antes de presentarse como conclusión definitiva.
Política cambiaria y sus efectos económicos
Otro componente de la discusión es la relación entre el lempira, el dólar estadounidense y el comportamiento de los precios internos.
Las variaciones del tipo de cambio pueden influir en el valor de las importaciones, los costos de producción y las obligaciones denominadas en moneda extranjera.
Asimismo, cuando el PIB nominal se convierte a dólares, los movimientos cambiarios pueden modificar el indicador per cápita, incluso si la producción física de bienes y servicios no experimenta una reducción equivalente.
Estas diferencias explican por qué los análisis económicos requieren distinguir entre PIB real, PIB nominal, PIB per cápita y mediciones ajustadas por paridad del poder adquisitivo.
La comparación internacional resulta más útil cuando se interpreta junto con los salarios reales, los indicadores de pobreza, la productividad laboral y las condiciones de acceso a servicios básicos.
Los desafíos económicos para la administración Asfura
El gobierno de Nasry Asfura enfrenta la responsabilidad de formular políticas que permitan mejorar las condiciones de desarrollo del país.
Entre las prioridades se encuentran la promoción de nuevas inversiones, la estabilidad macroeconómica, el fortalecimiento de la infraestructura, la modernización productiva y el impulso a sectores capaces de generar empleos sostenibles.
A estas responsabilidades se suma la necesidad de administrar los recursos públicos con eficiencia y establecer mecanismos claros para evaluar el cumplimiento de los compromisos gubernamentales.
Durante octubre de 2026, Honduras también se encuentra en un proceso de revisión de su programa económico con el FMI, una evaluación relacionada con compromisos fiscales, monetarios y estructurales.
El resultado de ese proceso constituye un elemento importante para comprender la relación del país con los organismos financieros internacionales y las perspectivas de financiamiento público.
Una discusión que requiere indicadores verificables
La clasificación difundida sobre el PIB per cápita de Honduras ofrece una oportunidad para profundizar el debate sobre el desarrollo económico, siempre que se utilicen estadísticas oficiales y metodologías comparables.
El país necesita analizar las razones de su bajo nivel de producción por habitante, identificar los sectores con mayor potencial de crecimiento y determinar qué políticas pueden traducirse en mejores ingresos para la población.
También resulta imprescindible establecer metas nacionales de productividad, empleo, reducción de pobreza y desarrollo territorial que permitan evaluar los avances de manera periódica.
El desafío de Honduras no consiste simplemente en superar a otro país en una clasificación internacional, sino en convertir el crecimiento económico en bienestar sostenible, empleo digno y mejores oportunidades para su población. — Redacción Bruce Villatoro CEO HonduPrensa.Com


